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''Los medios representan a un solo grupo étnico en un país pluriétnico''

Para el especialista del Ministerio de Cultura, la representación de un solo grupo étnico, la reproducción de estereotipos basados en la condición étnica, el tono de piel y la orientación sexual, son algunas de las manifesticiones de discriminación insertos en los contenidos televisivos.

A propósito de la celebración del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial (21 de marzo), conversamos con Bernardo Cáceres, director de la Dirección de Diversidad Cultural y Eliminación de la Discriminación Racial del Ministerio de Cultura, para recoger sus reflexiones sobre el desempeño de los medios de comunicación en la difusión de nuestra diversidad cultural y conocer las acciones del Ministerio de Cultura en esta línea.

Bernardo Cáceres estudió Antropología en la Pontificia Universidad Católica del Perú - PUCP y Cine en la Universidad de San Francisco. Ha trabajado en periodismo televisivo como editor, productor y director en distintos programas: ATV noticias, Uno más Uno, Desde el Congreso y Tribuna Libre. Actualmente es el director de la Dirección de Diversidad Cultural y Eliminación de la Discriminación Racial del Ministerio de Cultura.

Por Sarita Florián

Según un estudio del CONCORTV (2015), el 57% de peruanos opina que la TV presenta contenidos discriminatorios ¿Cómo saber si estamos frente a un contenido discriminatorio?

Debemos en primer lugar distinguir dos acepciones del término discriminación, la coloquial y la jurídica/legal. En la primera acepción, que es la que mide el dato de la encuesta y a la que me voy a referir aquí, varias características generales a la programación de los canales nacionales les dan la razón al 57% de los encuestados: contenidos que representan de manera desproporcionada a un solo grupo étnico en un país pluriétnico, a un solo fenotipo en una sociedad que los reúne todos, a una lengua en un país donde se hablan decenas, programas de ficción y humor que se sostienen casi exclusivamente en la reproducción de estereotipos basados en la condición étnica, el tono de piel, la orientación sexual… En esta acepción coloquial, encontramos estas y otras múltiples discriminaciones en TV, agravadas por su centralismo, escasos contenidos para grupos de edad como niñas y niños, adultos mayores, etc.

Creo que en términos generales, cuando los contenidos en televisión excluyen a importantes grupos de población -como de hecho ocurre en la televisión nacional, con excepción de canal 7- no sólo se discrimina en el sentido coloquial del término, sino que se cumple muy parcialmente, por decir lo menos, con la propia Ley de Radio y Televisión, que establece como principio para la prestación de los servicios de radiodifusión el respeto al pluralismo social y cultural (Art. II, lit. c).

Finalmente, como público tenemos el derecho a medios de comunicación social que promuevan una mejor convivencia democrática, y para ello que garanticen información plural, estén al servicio del interés público, sean hospitalarios a lo diverso y a las minorías, estimulen en su cultura interna y en su programación el pensamiento crítico, la creatividad y los valores que toda sociedad requiere, solidaridad, ética, responsabilidad y humor, por supuesto, pero humor saludable, constructivo, amable.

¿Qué acciones viene realizando el Ministerio de Cultura a favor de la no discriminación en los medios de comunicación?

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección de Diversidad Cultural y Eliminación de la Discriminación Racial, informa a la ciudadanía acerca de su derecho a la igualdad y no discriminación por razones étnicas y/o raciales y promueve la reflexión crítica y el compromiso para erradicar estas prácticas, a través de la plataforma Alerta contra el Racismo. La plataforma difunde en internet, redes sociales, eventos de capacitación y a través de publicaciones, información sobre la normatividad que protege el derecho a no ser discriminado, y recibe reportes que responde con informes legales que orientan al ciudadano en la búsqueda del restablecimiento de sus derechos vulnerados.

Concretamente, en el terreno de los medios de comunicación, Alerta contra el Racismo elaboró y difunde la guía para comunicadores “Comunicación que no Discrimina”, como fuente de consulta para el trabajo práctico de los comunicadores que, conscientes y organizados, pueden ser un factor importante en la eliminación de la discriminación por motivos étnicos o raciales en los medios de comunicación.

Además, venimos coordinando con Uds. (CONCORTV), la conformación de un observatorio de medios de radiodifusión para temas de discriminación étnica y/o racial, que alerte cuando un contenido sea discriminatorio, promueva la representación de la diversidad y acompañe y asesore a quienes reporten contenidos racistas. Finalmente, un sistema de medios de comunicación descentralizado y pertinente a nuestro país diverso, ganaría mucho instituyendo medios de radiodifusión públicos en los ámbitos nacional, regionales y locales (lo cual requiere de una ley ad hoc) y fomentando la creación de medios comunitarios en las comunidades indígenas y nativas y otros espacios contemplados en la actual Ley de Radio y Televisión (Libro II, Tit. 1° Lit. c)..

A pesar de la gran cantidad de críticas por contenidos discriminatorios en la TV peruana, en el plano formal existen pocas quejas registradas al respecto a comparación de otros países de la región ¿Cómo debería ser un sistema de quejas por contenidos inadecuados en la radio y TV?

No solo el de quejas por contenidos inadecuados en la radio y televisión pareciera ser inadecuado para canalizar las demandas de la ciudadanía, son muchas las instituciones y mecanismos de negociación de intereses y trámite de conflictos los que no funcionan en nuestra sociedad, y ello resulta en una baja credibilidad hacia las instituciones y por ende poca motivación a la denuncia en la ciudadanía.

En este contexto, creo que -paralelo a la formación en ciudadanía y el perfeccionamiento de los mecanismos de participación- el Estado y sus instituciones deben actuar de oficio cuando una vulneración de derechos es evidente. A este nivel, sería importante considerar la creación de un organismo regulador, con participación de la sociedad civil y las instituciones académicas en materia de comunicación social, con facultades para otorgar, renovar o revocar licencias sobre la base del cumplimiento efectivo de principios mínimos y que pueda actuar de oficio para investigar y sancionar contenidos específicos discriminadores, entre otros que estén reñidos con el interés público.

Finalmente y en lo concreto de la pregunta, el sistema de quejas debe ser amigable, de fácil acceso y adaptado a las particularidades de los ámbitos de cobertura de cada medio, y la atención del reclamo ser vigilada por una entidad que puede ser el propio CONCORTV, ampliando sus atribuciones.

Fuente: CONCORTV

El morbo, por Gonzalo Portocarrero

Según especialista en sociología, los noticieros de televisión se convierten en carruseles de un horror que pretende fascinar la atención de los televidentes.


Por Gonzalo Portocarrero
Publicado en El Comercio

El Diccionario de la Real Academia define ‘morbo’ como el “interés malsano por personas o cosas” y también como la “atracción hacia acontecimientos desagradables”. En ambas enunciaciones, lo característico es la atracción o interés por lo malsano o desagradable. Resulta que la actitud morbosa es aquella que se complace en lo que debería producir repulsión o lo que trastorna la capacidad de enjuiciamiento moral. Es decir, la inclinación morbosa lleva a preferencias, éticas o estéticas que conspiran contra un desarrollo armonioso de las capacidades humanas.

Es muy grande la fuerza de lo morboso en el Perú de hoy. En una suerte de círculo vicioso, los medios de comunicación alientan y satisfacen el morbo de su público, que espera impaciente esas novedades en que la información acentúa lo “malsano” y lo “desagradable”. Los noticieros de televisión se convierten en carruseles de un horror que pretende fascinar la atención de los televidentes. Es muy frecuente, entonces, que empiecen relatando la violación a una menor de edad, o el atropello de una inocente familia, o el linchamiento de un presunto ladrón en una población, o el asesinato de una persona inocente a manos de un sicario. La violencia del día se convierte en el espectáculo que captura la atención de la gente. Entonces, estas noticias se desarrollan con gran detalle. La norma es cubrir el escenario de los sucesos, las declaraciones de los familiares, de las víctimas, de los testigos. Hay tiempo para todas estas informaciones, pues se trata de satisfacer las ganas de saber de los televidentes. Estas ganas de saber remiten al morbo, al gusto por lo desagradable o malsano.

Ahora bien, los adjetivos ‘desagradable’ y ‘malsano’ se definen en relación con sus opuestos. Es decir, lo ‘agradable’ y lo ‘sano’. Esto significa que la persona que se deja llevar por aquello que la sociedad considera morboso sabe que está consumiendo algo que, en el fondo, atenta contra sí mismo, aunque le pueda resultar atractivo. Entonces en el hombre, o mujer, que consume pornografía hay una conciencia, aunque sea débil, de que está dilapidando su futuro. La mejor prueba es que no se sentirá orgulloso, al menos públicamente, de ese consumo. Si la sociedad estima como insana la pornografía, es porque considera que a través de ella se educa el erotismo de una manera inconducente para la satisfacción y felicidad de ambos miembros de una pareja. En sus múltiples variantes, la industria pornográfica siembra fantasías de posesión inconsulta, y hasta violenta, pues el cuerpo exhibido en la pornoimagen es cosificado como un objeto que solo está para complacer el deseo de quien lo mira. Así, se crean expectativas que deforman las posibilidades de un encuentro amoroso. Mitos machistas como el que señala que las mujeres siempre desean, que les gusta la violencia, o que la satisfacción de ellas no importa.

También podrían considerarse morbosos los filmes en que se despliega pródigamente una violencia que pretende pasar como espectáculo estético. Una suerte de coreografía de la muerte. Me refiero a esos filmes en que brazos, piernas y cabezas vuelan, una vez cercenados de los cuerpos de sus dueños, y la sangre mana a chorros; todo ello ocurre en escenas reproducidas en cámara lenta, en primeros planos, como para que el espectador se fascine con la proliferación de la agresividad y la muerte. Así se embellece la violencia, que es postulada –implícitamente– como muestra inapelable de potencia y poder. Se propicia, a la vez, la idea de que, con el enemigo, la piedad o compasión deben ser descartadas, pues el único comportamiento sensato es el exterminio. También los filmes de terror deberían incluirse en la órbita de lo morboso, pues ellos desembocan en la satanización del otro y en el elogio de la violencia que lo aniquila.

La propagación de lo morboso en la cultura es un hecho global, pero en el Perú de hoy encuentra frenos muy débiles en razón del debilitamiento de la moral y de la reflexividad; en consecuencia, del auge de lo impulsivo. La satisfacción inmediata, sin pensar en sus consecuencias sobre los otros, ni en sus efectos sobre uno mismo, tal parece ser la máxima que guía el comportamiento de mucha gente confundida sobre aquello que es una vida que merece la pena.

Sobre el debate de la TV basura en el Perú

A más de diez años de la promulgación de la Ley de Radio y Televisión (Ley Nº 28278) en el Perú, uno de los principales temas de debate en la coyuntura actual es la calidad de los contenidos televisivos. Según estudios del CONCORTV, la penetración de la televisión en el Perú urbano alcanza el 99% de la población, siendo el medio más sintonizado, pero a la vez el más cuestionado por sensacionalista (71%) y por sus contenidos inadecuados (80%).

En este contexto, la Coordinadora Nacional de Juventudes Digitales (CNJD) organizó la primera “Marcha contra la televisión basura” (27 de febrero) con el objetivo de exigir el cumplimiento del artículo 40º de la Ley de Radio y Televisión, referido al Horario Familiar, el cual establece que entre las 6:00 y 22:00 horas la programación debe evitar contenidos violentos u obscenos.

El 27 de febrero se realizó, por las principales calles de Lima y otras ciudades del Perú, la primera “Marcha contra la televisión basura" con el objetivo de exigir el cumplimiento del artículo 40º de la Ley de Radio y Televisión, referido al Horario Familiar. (Foto: Web)
La marcha contó con el respaldo del Colegio de Periodistas de Lima y el Colectivo por Una Televisión con Valores. Participaron alrededor de 2.000 ciudadanos en Lima, y también en las ciudades de Arequipa, Huancayo, Trujillo, Puno, Piura, Cuzco y Juliaca.

Las reacciones

Tras la marcha, la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (SNRTV), gremio que agrupa a las principales cadenas nacionales de señal abierta, expresó su respeto al derecho de protesta de los ciudadanos, pero también su rechazo a la violencia y actos vandálicos. La SNRTV subrayó que existen mecanismos de solución de quejas ciudadanas y resaltó las 39 denuncias atendidas en los últimos 3 años. Asimismo, anunciaron que se viene trabajando en mejoras en el mecanismo de solución de quejas buscando que sea sencillo y accesible, y también se vienen elaborando lineamientos que permitan a los realizadores de TV evitar excesos en la producción de sus contenidos, así como sanciones más severas para los medios infractores.

Del mismo modo, la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA) emitió una nota de prensa, transmitiendo su preocupación por el sentir de la audiencia y, pese a considerar no tener la autoridad para determinar qué contenidos son apropiados o no, reafirmaron su compromiso de velar por los intereses del público: “Nos sentimos obligados a asumir un rol de vigilancia sobre el contenido de los programas desde los cuales se difunde nuestra publicidad, siempre prestos a entender y responder a las inquietudes y expectativas del público”.

De otro lado, políticos, productores y realizadores de TV, periodistas, actores, entre otras figuras públicas, manifestaron su posición frente al debate, entre ellos, la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Marcela Huaita, y el presidente de la república, Ollanta Humala, quien expresó estar de acuerdo con el pedido de la manifestación.

Ante la alentadora acogida del primer encuentro, la CNJD convocó a una segunda y tercera marcha, cuyos recorridos comprenderían las instalaciones de la ANDA y del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), órgano regulador de la radio y televisión peruana.

En el marco de la segunda marcha, se hizo público que el consorcio Cencosud retiró sus pautas publicitarias de algunos de los programas de entretenimiento y espectáculos más criticados. Al respecto señalaron que "se debe básicamente a un tema de ética y apostar por programas que protegen al menor, Cencosud es una empresa socialmente responsable y por lo mismo, mientras no se regulen estos programas no estarán en la pauta de la empresa".

Pero ¿Qué entendemos por "televisión basura"?

Fuente: Agencia de Estudios de Mercado e Investigación IMA.
En mayo, la agencia de estudios de mercado e investigación IMA presentó los resultados de su última encuesta aplicada a 400 televidentes de Lima Metropolitana. Según esta investigación, el 83.5% de los encuestados considera la existencia de contenido calificado como “basura” en la TV peruana, de estos, la mayoría opina que entre estos programas resaltan el reality juvenil “Esto es Guerra” (71.6%), seguido de “Combate” (49.1%) y “Amor, amor, amor” (38.9%). Entre las causas para considerar a estos programas como negativos para la sociedad, los entrevistados mencionaron que: no transmiten nada educativo, promueven el mal ejemplo entre niños y adolescentes, difunden violencia, y exponen la vida privada de los artistas.

Fuente: Concortv

¿Cuál debe ser la labor de los padres frente a los realities?

Especialista en psicología señala que los padres deben controlar el tiempo que sus hijos ven los programas y ayudarlos a cuestionar las conductas de los personajes.


Constantemente se debate sobre el poder e influencia que tienen algunos personajes de realities sobre los televidentes. La preocupación es mayor cuando parte importante de este público está conformada por menores de edad. Para la Dra. Mary Claux, docente del departamento de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), nadie está libre de los efectos de la TV: “Todos los contenidos pueden afectar positiva y negativamente a chicos y grandes".

Padres: Más que compañía, guías en la reflexión

Los padres deberían darle más importancia a su propio rol, más si fueran conscientes de los dos aspectos importantes que pueden llevar a los menores a imitar o resaltar comportamientos inadecuados. Estas variables son: el tiempo de exposición del espectador a los programas y la compañía de un adulto. “Muchos estudios demuestran que a más tiempo se ve un programa violento, más probabilidades de imitar la conducta violenta. La televisión en sí no es perjudicial, pero los espectadores se insensibilizan frente a la repetición de ciertos contenidos y conductas poco deseables”, afirma Claux. Los padres deben controlar los horarios, de acuerdo a la edad del menor, pues habrá programas que los niños no entenderán o interpretarán a su manera.

La especialista sostiene que los niños tienden a imitar las conductas que observan si no hay un orientador que les ayude a hacer una reflexión al respecto. Si bien, es muy difícil para muchos padres estar pendiente de todo lo que ven sus hijos, deben buscar momentos para conversar sobre los programas y las conductas de los personajes. La labor debe ser continua, señala, pues aun tratando de controlar la programación en casa, no pueden intervenir en otras situaciones. Por ejemplo, en el colegio los compañeros juegan, conversan y repiten conductas que ven en los programas y realities. Los chicos hacen las veces de los personajes y pueden comenter actos de agresión.

La construcción de identidad con los personajes públicos

Por otro lado, no debe ignorarse la influencia que tienen estos programas sobre la construcción de la identidad del niño. Si bien, el apropiamiento de rasgos y conductas es muy diferente en cada persona, hay más probabilidades de que los modelos de los realities sean tomados como referentes por el tiempo que están expuestos. “Normalmente, los menores se identifican con familiares o adultos cercanos que, por alguna razón admiran. Pero en la actualidad, se identifican con personajes públicos sin conocerlos”, comenta Claux. Los niños y adolescentes pueden ver cómo se comportan y expresan, sus ideas y valores los atraen de alguna u otra manera que hace que se identifiquen, hasta copiar conductas o el mismo peinado y vestuario. La Dra. Claux considera que en los realities, explícita e implícitamente, se valora el cuerpo, la diversión como fin principal, la euforia, el comportamiento desbordado, entre otros.

“Es muy difícil que los niños puedan pensar por su propia cuenta que lo que parece divertido pueda ser perjudicial, el desarrollo de la autonomía es un proceso de varios años que los familiares deben propiciar”, concluye Claux. Si el padre ayuda a cuestionar al niño sobre porqué debe cumplir con las normas, podrá entender los comportamientos y construir de manera más crítica su “identidad moral”.

El dato

Según un estudio del Concortv, el 50% de niños y adolescentes consideran al reality "Esto es Guerra" como su programa favorito de la TV peruana, siendo su personaje favorito Nicolla Porcella (13%) considerado como "aguerrido/luchador" y "bonito/simpático".

Fuente: PuntoEdu

Televisión, educación y valores

Algunos especialistas señalan que los televidentes saben que el contenido de los programas que consumen sus hijos influye negativamente en la construcción de valores éticos y morales. (Foto: Web)
Por Pilar Marín Bravo
Publicado en El Peruano

Si partimos del hecho de que para la mayoría de personas la televisión es un medio de entretenimiento, ¿por qué tendríamos que asumir que el entretenimiento tiene que estar reñido con una función educativa y de la promoción de valores? ¿Acaso el entretenimiento no puede también educar o transmitir valores a los televidentes, en especial a los más pequeños?

Hace unos días, un estudio realizado por la consultora Arellano Marketing en Lima Metropolitana señalaba que para el 67% de los entrevistados la televisión ejerce una mala influencia en la población, seguida de internet, en especial las redes sociales (49%).

Esto confirma que en los últimos tiempos la percepción de la gente es que la televisión ejerce una influencia negativa y cuestiona la calidad de los contenidos que ella transmite.

Hemos llegado a un punto en el que la televisión de entretenimiento en el país es sinónimo de programas que exaltan el escándalo y el morbo, que explotan el sexismo, la degradación de la mujer, el machismo, la violencia, y eso lo confirman diversos sondeos de opinión acerca de la televisión peruana.

La investigación "Valores individuales y sociales de los peruanos" revela que muchos de los contenidos de la televisión y de internet influyen con valores negativos en la conducta de los peruanos.

Otros factores, según la misma fuente, que inciden negativamente en el comportamiento de las personas son los medios de comunicación impresos, el círculo de amigos del barrio, las autoridades políticas, entre otros.

No cabe duda de que el entretenimiento en la televisión no tiene por qué ser degradante, no tiene por qué ser antieducativo. Por el contrario, es un espacio oportuno que puede aprovecharse en favor de una educación de valores que refuerce lo que la familia debe inculcar en casa.

Contrariamente, el citado estudio resalta que la educación con valores que se imparte en el hogar, así como la que se recibe en otros espacios educativos como institutos o universidades, también influye positivamente en el desenvolvimiento social de las personas.

Los televidentes saben que el contenido de los programas que consumen sus hijos influye negativamente en la construcción de valores éticos y morales. Sin embargo, queda pendiente el tema de asumir con conciencia la decisión de un cambio, orientado a hacer de la televisión un instrumento de educación que permita una convivencia de respeto, amabilidad, solidaridad, honestidad y buen trato hacia los demás.

"Bebadas" por Carlos Carlín

Natalie Vértiz y Yaco Eskenazi, Participantes de "Esto Es Guerra"
La popular pareja mostró imágenes del pequeño "Liam"
Agú agú. Nueve meses buceando en la panza de mi mamá, salgo al mundo y lo primero que veo es ¡una cámara de televisión! Pasé de blastocito a embrión luego a feto, de feto a bebé y de bebé terminé en foto de periódico chicha. Mi primera imagen sirvió para envolver pescado. ¡No es justo! Todo el país me vio calato. Era mi nacimiento, no el de mis papás y quedará en internet ¡toda mi vida! ¿Dónde están mis derechos? ¿Es justo que gente que no conozco ni conoceré jamás me llame “el rosadito”? Mi primer llanto fue expuesto ante millones de personas, ahora tendré que crecer más introvertido que un topo. En la vida solo se nace una vez y esa vez ya fue, ya pasó, y se pasó ¡por televisión sin mi permiso! Estaría emocionado si lo primero que decía mi papá al verme era: ‘¡Qué bonito!’, pero que grite en televisión: ‘¡Tiene una chulaza!’. Fue un exceso. ¿Adjudicarme esa responsabilidad tan pronto? ¡Es un abuso! Después de tomar mi leche voy a tener que hablar seriamente con él. Agú agú aguantaré la vergüenza hasta que sea más alto que mi vieja para gritarles que no permitiré que se me trate como a un bebé. Ellos me habrán traído al mundo pero no a su mundo sino al que yo elija para mí. No soy ‘León’ ni ‘Cobra’, soy un bebé, una persona y merezco respeto. Agú agú aguántenme ahora.

Carlos Carlín, Habla.Badas
Vía Perú 21

"Te lo prohíbo" por Beto Ortiz

Beto Ortiz, Pandemonio

En salvaguarda del bienestar general de la nación
prohíbase terminantemente, desde las cero cero
horas del lunes, todo lo siguiente.

Prohíbase al ciudadano Alfredo Benavides Gastello llevar a cabo la caracterización del personaje de “Beto Tortís” por considerarlo profundamente ofensivo, grotesco, denigrante y atentatorio contra mi dignidad humana, mi susceptibilidad moral, mi acrisolada reputación, mi endeble estabilidad emocional, mi confundida masculinidad y mi baja autoestima. Dicho personaje hace vil escarnio de mi intachable imagen de prócer de la libre expresión y de mi sólido prestigio obtenido con sangre, sudor y lágrimas a lo largo de 25 años de indesmayable ejercicio del periodismo serio, ponderado y culiestrecho. El ciudadano Benavides, compatriotas, me ridiculiza sin misericordia ante mi público cautivo, mellando gravemente mi credibilidad al extremo que ha terminado por diluir mi imagen y fusionarla con la de mi vulgar imitación. Cada vez son más las personas que, distraídas, me confunden con mi clon. ¿Creen ustedes acaso que es bonito ir caminando por la calle y que a uno le griten “siguiente preguntaaaa”? ¡¿O peor aún: ”Es verduraaa”?! No, peruanos y peruanas, esta nociva caricatura lesiona mi buen nombre pues cada vez son más quienes piensan que, en verdad, salgo a la calle ataviado con capa roja y coronita. Piensan también que me creo el rey del guaguancó. No es justo pues, país. Creen que realmente apellido Tortís.

Prohíbase a tan nefasto sosias por una infinidad de nobilísimas razones. No vaya a pensarse que es este el caprichito de un ególatra que pretende prohibir algo solamente porque a él no le gusta, no, hermanos y hermanas, no. Al humillar, zaherir, desdorar a Beto Ortiz, el personaje de Beto Tortís humilla, zahiere, desdora a todas las personas que cargan a cuestas el terrible drama del sobrepeso y, al mismo tiempo, humilla, zahiere, desdora también a todas las personas LGTB del Perú. ¿O es que acaso no se habían dado cuenta? La enorme y silenciosa comunidad gorda de la gran Lima, por ejemplo, esa tremenda masa informe, ¿se sentirá acaso reivindicada en sus derechos al comprobar que la televisión insiste en presentar a la gordura como un permanente motivo de burla, de vejamen, de bullying? ¿Es que acaso los gordos solo servimos para que se rían de nosotros? ¿Qué cosa somos? ¿Los nuevos enanos? Ejem. Perdón: ¿Somos las nuevas “personas pequeñas” que solamente nos contratan en los programas cómicos para ser el hazmerreír de la mal llamada gente normal? Pregúntense conmigo: ¿Dónde está el enano comentarista económico de Canal N? A ver, díganme. ¿Por qué no hay una mujer obesa conduciendo “Panorama”? Esto no puede continuar. Prohíbase terminantemente la cruel e inhumana utilización de enanos y de gordos en programas cómicos. Basta ya. Ahora bien, ya hablando en tercera persona, que el ciudadano Ortiz haya admitido ser parte de la población LGTB, (se dice así, ¿no?), es asunto suyo y a nadie más debe importar siempre que trate de disimularlo y no nos lo ande recordando todo el tiempo. Sin embargo, consideramos aquí que su doble Beto Tortís distorsiona la realidad. Así como a los tolerantes nos exaspera la intolerable Paisana Jacinta porque es una paisana demasiado paisana y el alienante Negro Mama porque es un negro demasiado negro, creemos que Beto Tortís es demasiado Tortís. Ya se malea ya. Y con ello contribuye a reforzar en el inconsciente colectivo los estereotipos de la cultura hegemónica: cimienta la idea de que ser LGTB implica necesariamente comportarse como un estilista unisex, disforzado y laberintoso siendo que, en la vida real es humanamente imposible ser tan cabro. (Créanme. No se puede. Es inútil. Lo he intentado). Ahora bien, a fin de que la muy respetable comunidad de estilistas unisex, disforzados y laberintosos del Perú no se sienta aludida por la oración anterior y, sin ningún ánimo de generalizar, queremos dejar en claro que nos estamos refiriendo, en realidad, a uno en particular: al señor Fulvio Carmelo. Bueno es culantro pero no tanto. Mal ejemplo. Prohíbase terminantemente a Fulvio Carmelo. Que alguien llame al Serenazgo.

Prohíbanse, por discriminatorios, todos esos programas de Educación Física vespertinos. Esos jóvenes apolos, esas jóvenes sílfides de cuerpos esculturales se han convertido en los héroes y heroínas de nuestra juventud. Pero, ¿no se han dado cuenta cómo la producción rechaza a los chicos comunes y corrientes para privilegiar solo a los que encajan en unos cánones casi helénicos, europeos, absurdos de belleza? ¿Han pensado que será de la colegiala desangelada que no puede costearse el implante de senos o del calapitrinche que no tiene para comprarse los esteroides inyectables? La angustia generada por la imposibilidad de parecerse a ellos no tardará en llegar a extremos de auténtica locura así que, mejor, prohíbanse, por si acaso. Prohíbase a Fiorella Rodríguez cuya delgadez puede acomplejar a las televidentes más tacuchi y prohíbase también a Johanna San Miguel para prevenir la frustración mortal que podrían sufrir sus numerosas fans –sobre todo aquellas a las que no les alcanza para someterse a una cirugía bariátrica– que pueden llegar a creer que es posible adelgazar como ella haciendo dieta. Prohíbanse los programas de cocina. Hay como treinta en el aire. ¿Dónde se creen que están? ¿En París? El Perú es todavía un país con hambre, compatriotas. ¿Cómo puede la pâtissière Sandra Plevisani pedirle a las comunidades campesinas de Huancavelica que “pincelen la reducción de albaricoques sobre la masa phyllo de la tarta? Prohíbanla, por el amor de Dios. El pueblo tiene hambre. Prohíbanse los comerciales racistas de detergentes de ropa y de piojicidas. Solo se permitirán aquellos spots donde los personajes con camisas mugrientas o infestados de piojos sean presidentes de directorio o niños rubios, respectivamente. Si no, no. Prohíbase a Aldo Miyashiro en particular y, en general, a todo lo chino. Tras exhaustivos análisis semióticos hemos llegado a la conclusión de que se trata de una astuta campaña política que se vale de la publicidad subliminal para instalar un chip en el cerebro de los peruanos. ¿Cómo le dicen a Miyashiro? ¿”El Chino”? ¿Se han tomado la molestia de contar cuántas veces se dice la palabra “chino” en cada uno de sus programas? ¡Decenas, centenares de veces! Entonces, ¿cuál es el mensaje que recibe ese televidente ya zombie antes de dormir? ¡Chino,chino! ¡Chinochinochino! Otra patraña del Doc puesta al descubierto gracias al periodismo de investigación. Si lo que la gente está pidiendo es cultura: ¿por qué no contratan a Marco Aurelio Denegri en “Al Fondo Hay Sitio”? ¿Dónde está el negro narrador de noticias? ¿Por qué no está toda la televisión peruana subtitulada en quechua? ¿No debería haber un asháninka entrevistando en 3G? ¿Qué porcentaje de las figuras de TV son discapacitadas? ¿No sería inclusivo que una de las conductoras de los shows femeninos del mediodía fuera un bello travesti? Gracias, peruanas y peruanos, por haber llenado con vuestras firmas nuestros planillones. Que así llene la alegría vuestros corazones. Gracias a ustedes, a partir del lunes, todo esto estará prohibido.

Vía Perú 21

Reseña | El poder mediático


El libro es el resultado del conversatorio sobre el poder mediático en el Perú que se realizó en el Centro Cultural de San Marcos con la participación de especialistas en el campo de la comunicación social, principalmente en el periodismo y las nuevas tecnologías como: César Hildebrandt, Héctor Béjar, César Lévano, Juan Gargurevich, Winston Orrillo, Alberto Adrianzén y Gorki Tapia, quienes pretenden poner al descubierto a los nuevos dueños de los medios de comunicación en el Perú, revelar cómo se concentra el poder, cuál es la diferencia entre un grupo de poder económico y un grupo de presión política, cuál es el significado de la libertad de expresión y de información, y sobre todo, cómo se mueven los hilos de la manipulación en los medios.

Héctor Béjar en su disertación sobre el poder mediático y la manipulación ideológica sostiene que los medios dejaron de ser hace mucho tiempo vehículos de propagación de ideas, es decir, no cumplen un rol ideológico; aunque rigurosamente no se puede afirmar lo contrario, lo claro es que la ideología es una invención parcial o total del «mundo real» donde los medios cumplen el rol de convertir las ideas del grupo dominante en sentido común para ejercer su control sobre la sociedad. Y ¿cuál es la ideología del grupo dominante? ¿quiénes son sus enemigos? ¿de ahí que los medios se convierten en los mastines del poder? Sin duda son preguntas que necesitan una re-visión para que los medios vuelvan a ser controlados por la sociedad y no por los grupos de poder.

De manera parecida, Alberto Adrianzén cree que el problema fundamental en el país es la ausencia de una labor de fiscalización y de control ciudadano sobre los medios de comunicación, como se da en otros países. Hoy se habla mucho de libertad de prensa, pero se habla menos del derecho que tiene la gente de estar informada, tanto que, los medios y periodistas —no todos obviamente— manipulan (omiten información), «maquillan» y mienten de manera encubierta bajo el rótulo de libertad de prensa que no es lo mismo que libertad de empresa. Entonces, se convierte en una tarea ciudadana el hacer una lectura reflexiva de los medios para darse cuenta qué cosa buscan mediante sus campañas mediáticas.

César Hildebrandt es gráfico al explicar que cada día hay más periodistas que están convencidos de que su papel es informar. Dice: “Ellos creen que informan. No tienen la menor idea de lo que están haciendo. Ellos informan lo que su jefe de redacción quiere que informen, y el jefe de redacción informa lo que el director decide que se informe, y el director tiene un teléfono rojo con el presidente del directorio, que, a su vez, tiene dos teléfonos rojos con los que ponen el billetón, y los que ponen el billetón obedecen a un directorio fantasma en Islas Bermudas (…) todo es un tejido universal de poder, y, claro, si uno no cuestiona nada de eso se convierte en parte de eso, y ese es, digamos, el gran sueño del sistema”.

Todo indica que en la prensa hay una nueva definición sobre noticiabilidad que se aplica descaradamente, noticia es aquello que el dueño cree que es noticia, es decir, aquello que el propietario cree que es noticia. En su ponencia Juan Gargurevich hace un repaso histórico sobre las cadenas de diarios en el Perú desde Correo (1962) del entonces empresario pesquero Luis Banchero Rossi hasta el poderoso Grupo El Comercio de Los Miró Quesada que hace poco levantó polvareda al comprarse no sólo Correo sino a todos los diarios de EPENSA (Correo, Ojo, Ajá, etc.). Entonces sería bueno plantear la pregunta de Noam Chomsky ¿dónde terminan los derechos de las corporaciones? De hecho, la pregunta ya suena subversiva en algunos países.

A propósito de Luis Banchero, Winston Orrillo en su ponencia nos recuerda que cuando el empresario se hizo muy rico con el negocio de la pesca, se dio cuenta, al mismo tiempo, que necesitaba el uso de medios para conseguir más poder, es así como fundó Correo, a nivel nacional: toda una cadena periodística. ¿Y fundó ésta por su profundo amor, por su vocación de diálogo comunicativo entre los peruanos? No. Lo hizo para defender sus intereses. Pues de inmediato constituyó la llamada Célula Parlamentaria Pesquera, con los parlamentarios que había auspiciado desde su cadena periodística. Los que le devolvieron favores con numerosas leyes que exoneraron de impuestos a la pesca. ¡Buen negocio!

Si los medios de comunicación y la prensa constituyen el cuarto poder ¿quiénes son el quinto? ¿quiénes fiscalizan a los medios? Gorki Tapia en su disertación sigue la línea de análisis de Ignacio Ramonet quien piensa que hay que apostar por una prensa independiente, alternativa, que él llama el quinto poder, porque el cuarto poder es incorregible al punto que está imbricado con el poder político y económico. Sin embargo la visión de Ramonet va mucho más allá, él considera que hoy las sociedades democráticas necesitan un activismo social que cuestione el funcionamiento de los medios, los ciudadanos tienen que apoderarse de la crítica para construir una especie de contrapoder a los medios en la medida que estos no están cumpliendo su papel.

Finalmente César Lévano, ensaya una reflexión sobre la crisis de valores en la comunicación social a partir de su experiencia como hombre de prensa y resumida brillantemente en el pentálogo que el alemán Michael Abend propuso en un seminario de científicos y profesionales de la comunicación. Él lo llamó Ética de la Profesión. Dice así:

1. No debes mentir
2. No debes callar ni exagerar
3. No debes aburrir
4. No debes ser complaciente ni sumiso
5. No debes ser acomodaticio

Sin duda alguna, el libro es un aporte valioso para el debate sobre el poder de los medios de comunicación en el Perú, un esfuerzo plausible por «desnarcotizar» del Cuarto Poder a los lectores. Los ciudadanos, por su parte, deben tener una mayor necesidad de desalinearse, deben tomar conciencia sobre cómo le hacen el juego al sistema con su pasividad, con su indiferencia, con su desprecio por lo serio, porque ¡claro?, —y sin el ánimo de generalizar— es más entretenido confesar si eres fan de las «cobras» o de los «leones» de «Esto Es Guerra» a conversar sobre un tema serio, eso aburre, las complejidades aburren, pensar fatiga, cuestionar amenaza, que vuelva de una vez Magaly a la televisión. Entonces, cuidado, crear conciencia es trabajar rebeldía.

¿Qué alternativa nos queda? Sólo pelear, primero por internet y después por la prensa alternativa. La sociedad y sus ciudadanos no deben renunciar a su derecho de fiscalizar los medios de comunicación. César Hildebrandt no tiene la menor duda que llegando al filo del abismo, la humanidad va a regresar. Tiene la confianza de que, asomándose al abismo —ya estamos cerca— la humanidad va a reaccionar como humanidad. En la película The Fifth Estate de Bill Condon sobre el fundador y editor de WikiLeaks, Julian Assange, se dice que si quieres la verdad, debes buscarla tú mismo. A eso es a lo que le temen, a ti. Tú eres el quinto poder. El poder ciudadano.

Poder Mediático. Béjar, Adrianzén, Hildebrandt, Gargurevich, Tapia, Orrillo y Lévano: Fondo Editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades, 2008. 144 páginas.

Andrinik Huaytalla Ramos
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Ensayo | La educación mediática, el quinto poder


Frecuentemente en clases de educación cívica los profesores enseñan a sus alumnos que los tres componentes de un gobierno republicano son: uno, el poder ejecutivo; dos, el poder legislativo, y tres, el poder judicial. Y que en una democracia los medios de comunicación constituyen el cuarto poder, en especial la prensa por su carácter crítico y de vigilancia al ejercicio de los otros tres poderes. Años atrás los medios eran un recurso de los ciudadanos contra el abuso de poderes, hoy los conceptos han cambiado.

Los medios parecen vivir un estado de somnolencia informativa, movidos sólo por sus intereses comerciales y preocupados por cuestiones de rentabilidad olvidando su misión cívica y de servicio público, la mayoría de los grandes medios ya no están dirigidos por periodistas, eso era antes, hoy están dirigidos por empresarios, esa es la cuestión. Desde hace un par de décadas, junto al nacimiento de la sociedad postmoderna y su comando imperativo de goce, este cuarto poder fue vaciándose de sentido, perdiendo poco a poco su función esencial de contrapoder.

El cuarto poder ahora son las corporaciones (grupos periodísticos) y representan al sistema hegemónico, es decir se representan a sí mismos, la derecha ha aprovechado mucho estos años, ha construido un mundo —que es el que vivimos— y del cual salir no va a ser fácil. Hildebrandt (2008) cree que “vamos a tener que reconquistar este asunto, y sí, de repente va a ser bolivarianamente. Al final de cuentas Bolívar llegó aquí para que dejáramos de pensar como el virrey (…) por supuesto, no voy a incurrir en la pretensión mentirosa de decir que me siento de izquierda. Yo lo hago sólo porque estoy harto del monopolio conservador en la prensa”.

Ignacio Ramonet, uno de los principales activistas de esta idea, sostiene que “la información se está gestionando como una mercancía, una mercancía con una particularidad: es gratuita”, y plantea su reflexión en torno a ¿cómo puede ser gratuita y mercancía? ¿cómo funciona ese negocio, cómo ganan dinero? Todo indica que los medios y el periodismo responden a intereses corporativos y no a los de la sociedad, ese cuarto poder dejó de ser «la voz de los sin-voz» porque es un gran negocio que la gente continúe narcotizada por el poder mediático.

Ramonet (2003) considera que “hoy nuestras sociedades democráticas necesitan un activismo social que cuestione el funcionamiento mediático de nuestra sociedad, los ciudadanos tienen que apoderarse de la crítica para construir una especie de contrapoder a los medios en la medida que estos no están jugando su papel”. No se ven críticas al poder mediático, es el único que no acepta ningún tipo de contrapuestos y cuando se critica al cuarto poder (mediático), es necesario pensar en la creación de un quinto poder.

Los ciudadanos deben tener una mayor necesidad de desalinearse, deben tomar conciencia sobre cómo le hacen el juego al sistema con su pasividad, con su indiferencia, con su desprecio por lo serio, porque ¡claro?, —y sin el ánimo de generalizar— es más entretenido confesar si eres fan de las «cobras» o de los «leones» de «Esto Es Guerra» a conversar sobre un tema serio, eso aburre, las complejidades aburren, pensar fatiga, cuestionar amenaza, que vuelva de una vez Magaly a la televisión. Entonces, cuidado, crear conciencia es trabajar rebeldía.

Es correcto que sea el Estado quién tenga que establecer mecanismos específicos de control y fiscalización a los medios, aun así, no se puede delegar al Estado esa responsabilidad. Es importante que, mientras el ente público disputa en ese terreno (lo que no significa reconocernos como parte de él), se pueda generar otro espacio que represente un quinto poder. Por eso es indispensable que los consumidores de medios constituyan órganos de alerta y que se promueva una educación mediática para poder estar bien informados.

No cabe duda de que cada vez es más necesario formar a las personas —independientemente de su edad, raza, sexo, religión o lugar de procedencia— para una educación crítica, activa y plural ante los medios de comunicación por el simple hecho de que en cualquier parte del mundo todos los ciudadanos de hoy consumen medios por doquier. Creemos que dada la presencia de los medios esta educación debe de iniciar en la niñez porque es impensable que un «no adulto» permanezca ajeno a la influencia de los medios, de eso trata el ensayo.

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Por Andrinik Huaytalla Ramos


Reseña | Industrias culturales: máquina de deseos en el mundo contemporáneo

El libro es el resultado de las ponencias presentadas en el seminario “Industrias culturales: máquina de deseos en el mundo contemporáneo” donde se encuentran 18 trabajos agrupados en 6 capítulos que se aventuran por 3 avenidas distintas. La primera –sin duda la más recorrida– es la crítica a los infames niveles de degradación humana a los que puede llegar la «cultura show». La segunda es la observación de la significativa vigencia de una producción simbólica no mercantilizada, especialmente en el mundo popular. Y la tercera es la consideración de la incipiente rebelión en la cultura que se produce como mercancía.


La obra es bien justificada puesto que, en la época contemporánea, es de notar que el sujeto no se forma ni exclusivamente en la familia ni en el colegio sino, fundamentalmente, viendo televisión, escuchando música, leyendo revistas y periódicos; se forma a partir de las imágenes de la publicidad y de los estereotipos cinematográficos, etc. Por ello en el texto se apunta que las industrias culturales definen buena parte del significado colectivo y pueden entenderse como las máquinas ideológicas encargadas de producir deseos acordes con el espacio significativo de valorización del capital.

El lector asume que el libro tiene como propósito analizar algunas de estas formas de producción narrativa bajo el epígrafe «la cultura como mercancía» es decir, se busca analizar los productos culturales ya no como «obras de arte» o como quehacer de «grandes autores», sino como simbolizaciones devenidas en cosas que encubren que su valor existe únicamente como producto social. Se opta por entender a las «industrias culturales» como dispositivos de producción de subjetividades y como agentes centrales en la reproducción social.

Bajo sugerentes rótulos en los capítulos se insinúa que el «goce» es el comando orientador vigente en la subjetividad contemporánea, es el escape inmediato en un mundo que sufre de males psíquicos inéditos que tienen que ver con el stress, el rendimiento, el éxito y el vacío que empuja al sujeto a buscar un refugio narcisista donde el «yo» y «mi éxito» es más importante que el resto. Todo esto parece ser parte de una cultura individualista, desprovista de solidaridad y esperanza, pero que no es trágica, sino cool, donde se multiplica el consumo porque la regla es pasarla bien.

A partir de esa idea en el libro se analiza a la telenovela y su rol en la formación de una identidad, de sobremanera en Latinoamérica que es considerada no sólo una región geográfica, sino un área culturalmente construida, donde lo audiovisual predomina y donde cada vez hay menos espacio, por ejemplo, para un cine hecho en el Perú desde sus matrices culturales porque el entretenimiento –casi siempre estadounidense– encamina a los cineastas hacia un cine quizá no único, pero sí ampliamente estandarizado arrinconando a los cines singulares a un estrecho espacio entre el mainstream hollywoodense y la telenovela estándar donde lo divertido y lo fugaz priman, sin caer en complicaciones y en la estética de lo sublime.

Dentro de los temas que se aborda en el libro, se incluye el análisis de los telenoticieros y la prensa chicha que constituyen el bastión del sensacionalismo porque hacen de la información una fuente de entretenimiento, distorsionan, manipulan la representación de la realidad en función de complacer las demandas de un público cada vez más «acrítico» y ávido de obscenidad. Sin embargo, otros análisis como el de los jóvenes usuarios de Internet, el sistema «pirata» de fotocopias en los campus universitarios, así como los oyentes de música folclórica y los espectadores de películas hindúes, plantean un re-visión de esta mirada pesimista al receptor, que no por ello deja de ser realista.

El libro trata entonces de dar cuenta cómo se consolidan los imaginarios sociales desde productos sociales específicos, el turismo es otro buen ejemplo de cómo se construye una identidad a partir de historias y vestigios que necesariamente no están correlacionados con los valores e identidades culturales de una nación, en todo caso implica un proceso de «disneyficación» del pasado listo para ser comercializado. En el texto se sostiene que las industrias culturales son las encargadas producir la «educación sentimental» donde se moldean los valores e ideologías sociales, y donde la publicidad (incluso la «anti-publicidad») es una herramienta indispensable.

De fondo, y sin restar méritos, los autores del libro más allá de retratar las industrias culturales en Latinoamérica, reducen el Perú a Lima, olvidando en casi todos los análisis lo pluri-singular que es el país y (algunos) utilizando ambiciosos títulos en sus trabajos como “la construcción del cine peruano” que por su análisis mejor podría llamarse “la construcción del cine limeño”. Sin embargo, la amplitud con que se abordan los temas como el análisis de la representación de la identidad latina en Ugly Betty o la identidad en comerciales de la televisión chilena, podría constituir para algunos lectores el principal punto débil de la obra y para otros todo lo contrario.

De forma, el título del libro es acertado, su prólogo es preciso y sus contenidos en forma de diálogos son significativos, de buena dicción, de fácil lectura y a momentos de espesa información, el libro va dirigido (por su estilo) a una audiencia especial así como el seminario en el que fue concebido. Las limitaciones giran en torno –para el gusto de muchos lectores– a su pobre evidencia foto-gráfica que hubiera sumado al análisis, por ejemplo, en los capítulos sobre el arte e industrias del entretener, la invención turística en el Perú y la construcción del deseo en el discurso publicitario. En conclusión, y de modo global, los análisis de Adriana Arista, Christian Bernal, Guillermo Cortés, Marita Hamann, Alexandra Hibbett, Santiago López, Félix Lossio, Nelson Manrique, Gabriela Núñez, Tilsa Ponce, Gonzalo Portocarrero, Javier Protzel, María Quiroz, Rocío Silva, Antonio Stecher, Juan Ubilluz, Marcel Velázquez y Víctor Vich constituyen un aporte valioso para el debate sobre las industrias culturales como máquinas de deseos en el mundo contemporáneo, un esfuerzo plausible por comprender de manera panorámica la producción de lo simbólico en forma de mercancía.

Industrias culturales: máquina de deseos en el mundo contemporáneo. Ed. Santiago López Maguiña. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú, 2007.

Andrinik Huaytalla Ramos
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Educando en y con los medios

Reconocer la necesidad de trabajar en la relación educación y medios de comunicación es una tarea impostergable. Esta preocupación se vincula principalmente a dos factores: por un lado, el tiempo que dedican los niños a los medios de comunicación y por el otro, a los valores y representaciones que transmiten estos medios. Lo que se busca, concretamente, es que seres humanos en formación desarrollen una capacidad reflexiva y crítica que les permita comprender la realidad y, en forma autónoma y libre, tomar decisiones sobre los mensajes que reciben de los diversos medios de comunicación.

(Imagen: AndaNews) "Si bien la responsabilidad educativa no es una tarea propia de los medios de comunicación, sí es necesario que se reconozcan como agentes de socialización y de gran influencia en la formación infantil"

El último estudio realizado por el Consejo Consultivo de Radio y Televisión reveló que entre las principales actividades que realizan los niños y niñas de lunes a viernes, están el estudiar (99%), ver televisión (97%) y escuchar radio (29%); y los fines de semana, jugar con sus amigos (66%). Sólo el 26% de los niños señaló ver televisión en compañía de sus padres, viendo un promedio de 3:30 horas al día. Esta cifra se incrementa significativamente ante el uso cotidiano y simultáneo de otros medios de comunicación como son la radio, el internet, los videojuegos, el celular, etc.

Actualmente, los medios son una fuente de conocimiento, divertida y cercana para nuestros niños, niñas y adolescentes. Como bien señala el padre Jesús Herrera, presidente del Consejo Nacional de Educación, los medios son hoy en día escuelas paralelas.

En este proceso de enseñanza y aprendizaje en y sobre los medios de comunicación, es indudable que la familia es directamente responsable de lo que sus hijos ven y hacen con los medios de comunicación, pero también es importante reconocer que los adultos criadores necesitan ayuda, en primer lugar, porque no son conscientes de la influencia de los mensajes difundidos a través de los medios de comunicación y, por otro lado, porque el horario laboral no permite la presencia de los padres de familia en las horas que los niños están expuestos a los medios de comunicación.

En cuanto al deber de los medios de comunicación en la educación, si bien coincidimos en que la responsabilidad educativa no es una tarea propia de los medios de comunicación, sí es necesario que se reconozcan como agentes de socialización y de gran influencia en la formación infantil. La Constitución peruana señala el deber de colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural. De otro lado, la Ley de Radio y Televisión, establece la obligación de los radiodifusores de velar por la protección y la formación integral de los niños y adolescentes, así como el respeto de la institución familiar, debiendo destinar voluntariamente un porcentaje mínimo dentro de su programación a los contenidos educativos. Finalmente, el Proyecto Educativo Nacional reconoce a los medios de comunicación en su rol de promotores de la función educativa, informativa y cultural, y señala la importancia de implementar políticas públicas a favor de la educación con y sobre los medios, promoviendo la participación de padres, apoderados y profesores como mediadores del consumo mediático y la autorregulación a favor de los derechos ciudadanos.

Es importante despertar el compromiso de las personas que trabajan en los medios de comunicación. Desde la autorregulación, deben tener como punto de partida el cumplimiento de la ley, concretamente, deben cuidar los contenidos difundidos en la programación, adelanto de programación y publicidad presentados en el horario familiar, y señalar claramente las advertencias de programación. Los responsables de los medios de comunicación deberían responderse a una pregunta básica, ¿me gustaría que mis hijos o nietos vieran esta programación? ¿Por qué no apostar por programas dirigidos a niños y adolescentes?

Desde las aulas, no estamos para educar a futuros profesionales en comunicaciones, sino para brindar una formación que facilite, por un lado, un cierto control sobre el uso que hacen de los medios de comunicación y, por otro lado, ofrecer instrumentos a los alumnos con el fin de desarrollar filtros ante la gran cantidad de información que se les ofrece. Es necesario que el alumno comprenda que la comunicación es un derecho. Como lo señala Victoria Camps: “Aprender a utilizar los medios no puede significar sólo manejarlos técnicamente, sino más bien llegar a tener la capacidad de discernir lo que tiene calidad de lo que es pura basura, la buena información de la mala, aprender a no dejarse cautivar por la incitación publicitaria y a corregir la tendencia a la asimilación puramente pasiva de los contenidos mediáticos."

Un documento importante que nos puede servir de base para este trabajo es la Carta Europea para la alfabetización en medios donde señala el compromiso frente a la educación y los medios de comunicación recomendando:

*Usar adecuadamente las tecnologías mediáticas para acceder, conservar, recuperar y compartir contenidos que satisfagan las necesidades e intereses individuales y colectivos. 

* Tener competencias de acceso e información a la gran diversidad de alternativas respecto a los tipos de medios que existen, así como a los contenidos provenientes de distintas fuentes culturales e institucionales. 
 
* Comprender cómo y por qué se producen los contenidos mediáticos.
 
* Analizar de forma crítica las técnicas, lenguajes y códigos empleados por los medios y los mensajes que transmiten. Usar los medios creativamente para expresar y comunicar ideas, información y opiniones. 

* Identificar y evitar o intercambiar contenidos mediáticos y servicios que puedan ser ofensivos, nocivos o no solicitados. 

* Hacer un uso efectivo de los medios en el ejercicio de sus derechos democráticos y sus responsabilidades civiles.

El Consejo Consultivo de Radio y Televisión y el Consejo Nacional de Educación firmaron este año un acuerdo de cooperación a favor de la educación en y sobre los medios de comunicación, reconociendo el importante papel que cumple la comunicación como agente socializador y buscando promover acciones de promoción y protección a favor de la alfabetización mediática. Asimismo, se busca contribuir con el cumplimiento de la regulación y la autorregulación en educación y medios y generar espacios de diálogo y aprendizaje sobre la educación en y sobre medios de comunicación, reconociendo experiencias peruanas dignas de ser difundidas.

La tarea es compleja, se necesita del compromiso de la familia, de los profesores, del Estado y de las personas que laboran en los medios. El problema no puede reducirse a ver a los medios de comunicación como los malos de la película, sino a reconocer que la tecnología es sólo un instrumento y es importante aprender y enseñar a usarla por el bien de todos.

Miriam Larco | Artículo publicado en la revista ANDANews

#HasNotadoQue la gente lee más libros de «autoayuda» que la misma biblia

Hace algunos días comencé a entrevistar a mis amigos y no tan amigos sobre los libros que leían; con especial atención pregunté si leían la biblia y si alguna vez habían leído algún «libro de autoayuda», las respuestas motivaron este artículo.


Todas las personas a las que entrevisté afirmaron que en algún momento de su vida leyeron la biblia (en muchos casos por una obligación escolar) y alguna vez leyeron un «libro de autoayuda». Lo curioso del asunto es que la mayoría de personas no lee hace mucho tiempo la biblia porque ahora prefieren leer a Paulo Coelho, Miguel Ángel Cornejo, Camilo Cruz, Robert Kiyosaki, Carlos Cuauhtémoc o los clásicos Og Mandino, Norman Vincent Peale, Dale Carnegie y Napoleon Hill.

Pero por qué las personas prefieren leer libros de autoayuda, acaso ¿la biblia no es el mejor libro de autoayuda?

En el presente artículo más allá de hablar de cómo la religión pierde espacio público y si la biblia es o no un «libro de autoayuda», pretendo ocuparme específicamente de cómo la falta de respuestas a nuestro sentido de existencia nos obliga a refugiarnos en la espiritualidad de los libros de «autoayuda» y cómo estos al mismo tiempo construyen una narrativa del sujeto contemporáneo o en palabras sencillas representan cómo somos las personas actualmente en «todo el mundo».

Este fenómeno según Tilsa Ponce Romero (2007) “se ha vuelto un asunto cotidiano en el mundo actual y en nuestro país (…) para mencionar solo una cita significativa, el 51% de los limeños declara haber leído algún libro de autoayuda, y esta categoría de libros es la más leída después de los textos escolares y de formación.

La idea central de todos los llamados «libros de autoayuda» es la del poder ilimitado de la mente humana. Es decir, si controlas tu mente podrás controlar tu destino, de ahí el famoso dicho popular “el hombre es el arquitecto de su propio destino” porque en estos libros es típico encontrar como ejemplo las vidas de los autores que fueron pobres o personas que nunca destacaron pero que al final lograron convertirse en personas de éxito.

La gran difusión que tienen estos libros nos hace suponer que en el mundo hay mucha gente que se siente frágil que necesita encontrar recetas (respuestas) para ser felices, para ser exitosos o para salvarse. Y si en verdad fuera así, si en verdad me sintiera feliz, exitoso o salvado por leer uno, varios o cientos de libros de autoayuda ¿no está bien?

Probablemente tengas una respuesta y sino tal vez recurrirás a otro «libro de autoayuda» que en el fondo te recordará 1) el poder ilimitado de la mente, 2) la necesidad de controlarte o “auto-controlarte”, 3) los problemas son sólo retos y 4) tú decides ser feliz.

En palabras de Tilsa Ponce “el mayor peligro radica en que esta narrativa es poderosa y se extiende porque produce un goce específico en los individuos: la promesa de una salvación intramundana, la posibilidad de alcanzar el éxito y la creencia en el poder innato de todos los individuos. Se constituye así una fantasía que, como soporte de la realidad, convierte al individuo en un narciso todopoderoso despreocupado de lo social”.

Como parte de mi ejercicio de Sherlock Holmes te dejo con algunos apuntes sobre los libros de autoayuda bajo el hashtag #HasNotadoQue, almohadilla que caracterizará todas mis publicaciones durante todo el año. Espero tus comentarios en mi cuenta de Twitter y Facebook.


#HasNotadoQue

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda generalmente no se hace referencia a colectividades más allá de la familia o la empresa. Es decir aquí sólo interesa el éxito personal.

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda el secreto de la felicidad está en aprender a controlar los pensamientos y los sentimientos. Es decir no se necesita de nadie más para alcanzar la felicidad excepto de la ayuda de un libro de autoayuda.

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda todo se puede, todo es posible, se invisibiliza la complejidad, después de todo, si el autor logró el éxito ¿por qué nosotros no podríamos alcanzarlo también?

#HasNotadoQue En los libros de autoayuda el poder mental, el trabajo y el esfuerzo son señalados como los únicos factores para conseguir el éxito.

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda las personas buscan las respuestas a preguntas que nadie lograba satisfacer. Ejemplo ¿por qué hay gente exitosa y gente que no lo es?

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda se enseña a vigilar cuidadosamente los pensamientos y estar alertas de que no sean negativos porque “no hay tiempo para estar triste” sólo hay tiempo para pensar en positivo.

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda no se habla de la vida real, de los problemas y los conflictos, es mejor pensar, por ejemplo, que “tu envidia es mi progreso” o simplemente es mejor obviar los problemas, lo malo.

#HasNotadoQue en los libros de autoayuda se convence a las personas que merecen ser felices porque los seres humanos han venido a este mundo a triunfar, a tener éxito, a ser felices, nadie ha venido a fracasar.

Andrinik Huaytalla Ramos
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Bibliografía
Ponce Romero, T. (2007). Los libros de «autoayuda» y la construcción de una narrativa del sujeto contemporáneo. En S. López Maguiña, G. Portocarrero, R. Silva Santisteban, J. C. Ubilluz, & V. Vich, Industrias Culturales. Máquina de deseos en el mundo contemporáneo (págs. 35-49). Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú.

¿Les están enseñando a tus hijos en el colegio a pensar?


Desde hace más de 40 años el estadounidense David Perkins (Parsons, Kansas, 1942) viene estudiando cómo funciona la mente humana para buscar estrategias que ayuden "a desarrollar el pensamiento crítico y creativo de los alumnos, y lograr un aprendizaje más rápido con una comprensión completa". Con ese objetivo fundó junto a Howard Garner en la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard el que bautizaron como Proyecto Zero.

"Pensamos que en la actualidad no hay ningún compromiso más importante que educar a la próxima generación para este mundo tan complejo"

Perkins, doctor en Matemáticas e Inteligencia Artificial del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) , considera que los niños tienen que aprender "a enfrentarse a lo desconocido y a lo inesperado" para habituarse a manejarse en un mundo que cambia continuamente.

En su libro, 'Making Learning Whole: How Seven Principles of Teaching Can Transform Education' ('Hacer del aprendizaje un todo. Cómo siete principios de la enseñanza pueden transformar la educación'), utiliza el béisbol para explicar los errores que se cometen en muchas escuelas. Con muchas frecuencia se mecanizan hechos o procedimientos aislándolos sin comprender el contexto general y sin reflexionar. Como si se aprendiera a batear sin saber en qué consiste el deporte.


Un error bastante frecuente, según el investigador, "es enseñar cosas que no importan mucho en la vida que los alumnos probablemente van a vivir". Por ejemplo, "se dedica mucho tiempo a la raíz cuadrada, aunque casi nadie la usa excepto los especialistas de carreras técnicas, que la pueden aprender posteriormente. Además, en lugar de restar tiempo con los temas que menos se van a usar, se suele añadir más contenido al currículo, de modo que el programa se vuelve demasiado amplio. Y ese es otro error".

Con respecto a iniciativas para mejora la calidad de la educación, Perkins dijo: "Reformularía el currículo para que fuera más relevante para sus vidas y reformaría los procesos de aprendizaje para una comprensión completa. Los estudiantes no son estúpidos. Ellos ven que gran parte de lo que les enseñan no va a ser importante en sus vidas. Pero no quiero decir que sólo importe el conocimiento práctico, las habilidades. Hay mucho conocimiento abstracto que es muy importante para entender el mundo", aclara.

De igual manera, Perkins, recomienda a los padres que pasen tiempo con sus hijos, "No se trata tanto de que ayuden con los deberes, sino de la vida intelectual que hay en el hogar. Converse sobre cualquier cosa. Hay que tocar todos los aspectos de la vida de los niños y del mundo en general: política, deportes, arte, y no necesariamente el de los museos, incluso arte callejero", sugiere.


Sobre el uso de la tecnología en los métodos de enseñanza, Perkins, que durante muchos años ha estado enseñando en el programa tecnológico de la Universidad de Harvard, considera "que es una herramienta poderosa pero hay que usarla con una gran visión del aprendizaje. No es una varita mágica, como mucha gente cree".

Para Perkins, "un buen profesor tiene una visión de lo que debe ser enseñado que es coherente con las necesidades de los alumnos. Conoce a sus estudiantes, sus capacidades e intereses, y los adapta. Construye experiencias de aprendizaje en los que los alumnos están involucrados y los motiva".

TRES EJERCICIOS PARA EL AULA

David Perkins recomienda tres "rutinas de pensamiento" que los profesores pueden probar en el aula:

1) Cuando lo niños están mirando un cuadro, leyendo una historia, o quizás viendo un fenómeno científico, simplemente formule esta pregunta: ¿qué está ocurriendo aquí? ¿qué es lo que ves aquí que te hace decir eso, en qué te basas?. Comience esa conversación, es una rutina muy útil.

2) Solía pensar. Y ahora pienso. Al final de cualquier lección, ya sea de historia o de ciencia, pregúnteles: ¿qué pensaban antes y qué piensan ahora? Esto refleja su reflexión sobre lo que han aprendido y cómo sus mentes han cambiado.

3) Círculo de perspectivas. Elija un tema controvertido, por ejemplo, el colonialismo. En pequeños grupos, pídales que escojan papeles y que hablen desde esa perspectiva. Un alumno podría ser un colonizador, otro un comerciante y otro un nativo del país en cuestión. Es una forma maravillosa de ofrecer a lo niños diferentes perspectivas en situaciones complejas y de estructurar conversaciones que incitan a los niños a pensar. Les ayuda a cultivar sus mentes y una comprensión profunda de los contenidos.

Editado y redactado por Paul Moreno para Sophimanía.
Fuente: El Mundo