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Video | Estudiantes peruanos en el Colegio del Mundo Unido (UWC)


Los Colegios del Mundo Unido (UWC) fueron creados tras la Segunda Guerra Mundial, siguiendo esta interrogante: "¿Cómo puede haber paz si las personas no se entienden, y cómo pueden entenderse si no se conocen?"

Los UWC juntan a jóvenes de diferentes contextos, culturas y países por dos años. El Comité UWC Perú brinda oportunidades para que jóvenes en el Perú puedan acceder a una beca total, parcial o un cupo pagante en uno de los 14 Colegios del Mundo Unido a nivel mundial. Para la organización, el contexto socio-económico NO es un factor de selección, el potencial de ser agente de cambio lo es, entre otros.

En el siguiente reportaje conocerás la historia de Junior Sánchez y Frances Silva, dos de los ocho estudiantes peruanos que tendrán la oportunidad de estudiar en UWC.

¿No puede ver el video? haga clic AQUÍ

Para mayor información sobre el proceso de selección:

Consultas adicionales: informes@pe.uwc.org

Conoce a los niños dueños de su propia empresa

Una escuela de Los Ángeles, en EE.UU., es toda una incubadora de emprendedores, una auténtica cantera de futuros millonarios

Thomas no se separa de sus Google Glass
No es poco común para los altos ejecutivos de las empresas de tecnología de California ocultar todas sus cartas hasta que están absolutamente preparados para el lanzamiento de un producto. Se llama "modo oculto".

Thomas Suárez es un ejemplo típico en ese sentido. Trabaja en una impresora 3D pendiente de ser patentada que, dice, opera diez veces más rápido que el modelo MakerBot que tiene en su casa.

Pero en casi todo lo demás, Thomas es cualquier cosa menos "típico". A los 15 años ya es un empresario con cierta experiencia.

El adolescente juguetea con la tecnología de impresión tridimensional, cuando no está en la escuela o programando alguna aplicación para teléfonos inteligentes o las Google Glass (que lleva siempre fuera de las clases).

También es el dueño de su propia empresa, CarrotCorp, formada cuando hizo su primera 'app' a los 11 años.

Su creación más popular hasta ahora es "Bustin Jieber", un juego para teléfonos en que el usuario le pega a la estrella de la música Justin Bieber hasta hacerlo gritar, todo con el fondo de la música de la serie cómida de televisión Benny Hill.

"MANTENERME INNOVANDO"

Entre Hollywood y Silicon Valley, California siempre ha celebrado lo juvenil y el emprendimiento. Cada vez más, estas palabras coinciden en niños que fundan sus propias compañías.

Thomas también hace revisiones de productos de tecnología para el Festival de Cine Tribeca y ya es una voz popular en conferencias de tecnología.

¿Pero dirigir una compañía no es demasiada presión para un joven adolescente?

"Hay algo que me hace querer seguir adelante y mantenerme innovando", dice entre risas cuando se le pregunta si no estaría mejor en la calle encaramándose a árboles o paseando en bicicleta. "Siento que mis intereses siempre estarán en la tecnología. Tal vez deba salir más pero simplemente me gusta esto".

Thomas es completamente autodidacta cuando se trata de programación y negocios, aunque recibe la ayuda de sus padres.

La Escuela Incubadora fomenta el espíritu empresarial en jóvenes
Él cree que es un error su escuela y otras del sistema de educación pública de California no ofrezcan más cursos de tecnología.

"Muchos chicos de mi edad quieren aprender pero no hay donde ir porque las escuelas no enseñan programación", afirma.

"En realidad es muy frustrante. Para mí fue muy frustrante todavía no tener clases de programación o tecnología en la escuela. Es algo que de verdad creo que deberíamos tener".

Para ocupar ese nicho, empezó un club de aplicaciones con algunos amigos afines que se pueden ayudar a crear nuevos juegos y programas.

INNOVACIÓN

En contraste, en la Escuela de Incubación de Los Ángeles, convertirse en multimillonario es el objetivo de muchos.

En clase, combinan la jerga de las grandes corporaciones con la de los videojuegos. En lugar de graduarse, "pasan de nivel". Discuten estrategias de mercados para el puesto de limonada de la escuela.

Y en la escuela, empezar un negocio no es solo algo que promueven, pronto será una asignatura obligatoria.

Los alumnos piensan en crear su propia empresa
"Es una escuela temática sobre emprender que se enfoca en la innovación. Queremos que los chicos empiecen sus empresas y consideramos que nosotros somos una, así que estamos constantemente experimentando con nuestro producto, que es tratar de crear una educación que los jóvenes de verdad quieran", dice Sujata Bhatt, fundadora de la escuela y jefa de estudios.

La escuela tiene todo el aspecto de las pequeñas compañías de Silicon Valley, con carteles motivacionales en las paredes y portátiles y tabletas en las mesas. Solo es diferente en quienes los usan, adolescentes de 11 a 13 años.

Cuando preguntas a los alumnos de esta escuela lo que quieren hacer cuando sean mayores, casi todos responden que dirigir su propia compañía.
Les enseñan a trabajar en equipo

"En realidad pensamos mucho en eso, lo que queremos en el futuro", dice Ehsan Varnous, de 11 años.

"Queremos tener nuestro negocio. Antes podía que fuera hasta vendiendo galletas pero ahora es más 'qué vas a hacer, cómo vas a conseguir la financiación'".

La Escuela Incubadora, un programa piloto de la Escuela Unificada del Distrito de Los Ángeles, tiene solo un año.

Cuando le preguntas si le preocupa crear estudiantes avaros o si son demasiado jóvenes para tanta educación empresarial, Bhatt dice que la filosofía de la escuela es sembrar el espíritu empresarial.

"Una de las cosas que estamos explorando es el trabajo en equipo, donde estamos fomentando la colaboración, estamos explorando la ética del compartir beneficios. El emprendedurismo social es una forma importante de hacer dinero en los negocios", dice.

La escuela es mucho más que sólo enseñar a hacer dinero
"Queremos chicos que miren al mundo y digan: 'Estos son problemas que necesitan ser arreglados y las herramientas que necesito para resolverlos y hacer del mundo un lugar mejor?'".

Mientras muchos jóvenes de la escuela tienen elevados sueños de ser el próximo Zuckerberg o Spielberg en el mundo de la tecnología y el entretenimiento, Heidi Mendez, de 11 años, está ya aplicando sus habilidades en el mundo real.

Heidi empezó diseñando el logo, con unas tijeras hizo una artística "L" para el nombre de la empresa de su madre, Lucy's Mobile Gooming, y le hizo una página en internet.

"Ya tengo dibujadas otras ideas en la pizarra de mi casa, pero quería ponerlo en una web", dijo. "Eso lo aprendí aquí".

Vía BBC Mundo

Héroes de la escuela | "Semillitas al Aire"

Un programa radial conducido por niños de un caserío a 4 mil m.s.n.m, en Cajamarca, busca mejorar tanto su expresión oral y escrita como fortalecer su autoestima. A casi un año de iniciado, ya se sienten sus primeros logros.

Revista Somos, 28 de junio 2014

Seis niños de entre 5 y 12 años, perfectamente peinados y uniformados, rodean a la redactora de esta nota. Son conductores del programa SEMILLITAS AL AIRE que se transmite todos los jueves de 4 a 5 de la tarde la radio cajamarquina San Fernando, “la voz de los que no tienen voz”, Jessica (5), Siomara (6), Luz Analí (11), Eida Mardeli (11), Walter (10) y Kerly (12) han decidido dedicar su sesión a interrogar a la periodista que hoy está de visita. Los chicos han preparado un cuestionario con semanas de anticipación y los temas discurren entre la opinión de la entrevistada sobre la realidad nacional, su edad, sus gustos en gastronomía y reflexiones sobre su labor.

Conmueve la seriedad de los pequeños al preguntar, pues algunos fruncen el ceño al decir “¿Cuál es tu plato favorito?” y enternecen sus nervios por estar “en el aire”. Luz Analí es la más desenvuelta y tiene una excelente dicción. “¿Te gustaría ser locutora cuando seas grande?” preguntamos “¡Por supuesto!”, responde segurísima.

Que un grupo de niños tome una cabina de radio semanalmente ya llama la atención, pero resulta aún más sorprendente saber que vienen, en su mayoría, de Alto Coimolache, un caserío de Cajamarca a 4 mil m.s.n.m. y a una hora de distancia en auto de Hualgayoc, que es donde se ubica la radio comunal. Y que su colegio, la Institución Educativa de Gestión Comunal Cristo Rey, tenga recién ocho años de creada.

“Empezamos con la escuela en el 2006 y eran cuatro niños no más. Nosotros (los padres de Coimolache) queríamos que ellos estudien. Ahora son 43 y hasta vienen chicos de otras comunidades a estudiar acá”, cuenta no sin cierto orgullo Fredegundo López, uno de los padres fundadores del caserío.

Que un centro educativo tan pequeño genere la atención de otras comunidades no es gratuito. Y es que en Cristo Rey están sucediendo cosas. La institución es parte del proyecto Aprender para Crecer, una iniciativa de Empresarios por la Educación y la facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, en alianza con el grupo Buena Aventura. Este se implementa desde el 2013 y busca mejorar el desempeño docente en las áreas de Comunicación y Lógico Matemática. Y lo hacen de la mano de los padres de familia que han entendido que solo la educación sacará adelante a sus hijos. Así lo cree también Luz Marina Vásquez (34), con cinco hijos que cuidar y que dice querer para ellos un futuro mejor. “Yo me dedico a la casa y mi esposo es agricultor. Mi hija está en primer grado y veo que le gusta estudiar y quiere aprender inglés. Quisiera que ellos sean mejores y profesionales”, dice.

EN EL AIRE

Cuenta Favia Bahamonde, asesora del Programa Aprender para Crecer, que esta iniciativa tiene su origen en combatir la extrema timidez de los niños de la zona. “Hay padres que creían que la opinión de los niños no era importante y esto se tuvo que trabajar, Empezamos en mayo del 2013 con el micrófono mágico, que era un micrófono que, les dijimos a los niños, les iba dar ideas para que hablaran más. De a pocos logramos que se expresaran. El micro ‘no funcionaba’ y luego conseguimos uno que sí. Muchos se sorprendieron al escuchar su voz por primera vez y hasta tartamudeaban de la emoción”, afirma.

Por el programa han sido entrevistados autoridades de la comunidad, el presidente de la ronda campesina, doctores de los centros de salud aledaños, ingenieros mineros, etc. “Les hemos dicho a los padres que reconozcan el logro de sus niños, que los feliciten por su participación en la radio, que los abracen”, añade Favia.

EDUCACIÓN DE ALTURA

El programa radial SEMILLITAS AL AIRE es una de las caras visibles de distintas medidas que buscan mejorar la educación de los pequeños del colegio Cristo Rey, en donde se enseña inicial y primaria. Resulta interesante por ejemplo, cómo este enfoque incorpora los saberes que los chicos traen de casa y cómo a la vez estos se replican en el programa radial que ellos mismos producen. Así, por ejemplo, hay sesiones dedicadas a canciones que sus padres les enseñaron o a contar leyendas de la zona. También, destaca Favia Bahamonde, buscan transmitirles a los niños la idea que todo aprendizaje “sirve”. Sucede que una vez que los chicos superaron su timidez cuestionaban a sus profesores y les preguntaban de qué les servía aprender tal o cual concepto. “Buscamos que la información que se les transmite esté siempre contextualizada con su entorno, con soluciones a su día a día”, comenta.

La producción del programa –afirma Marleni Vásquez, directora del colegio– se trabaja en el aula, y tras casi un año de implementación de esa iniciativa nota que los chicos han mejorado su expresión oral y escrita. “Ellos producen sus propios cuentos y se esfuerzan en hacerlo porque saben que van a ser escuchados en el programa”, explica. Y son los niños quienes pueden dar fe de más beneficios y ya sueñan con su futuro. Eida Mardelí Sánchez (9) comparte, sin chuparse ante la grabadora, que ella escribe sus propias fábulas, que le gusta el colegio y no se cansa por caminar 50 minutos desde su casa. Dice que de grande quiere ser contadora. Caso similar es el de Walter Vásquez (14) que ha aportado al programa radial al entonar canciones de la comunidad que hablan, entre otras cosas, sobre una vaca de nombre Rebeca. Walter dice que se ve como un doctor cuando sea grande. “Quiero curar a los enfermos”, señala. Sueños que, esperemos, no tarden en volverse una realidad.

Redacción: Carmen Escobar
Fotos: Paul Vallejos

"Notissori" niños reporteros en acción


Notissori es el noticiero del Colegio Montessori British School en su sede de Bogotá (Colombia). La directora de esta iniciativa, Carolina Rincón, nos ha contado cómo nació esta experiencia que apuesta por la creatividad e imaginación de los niños. El proceso antes de salir al aire llevo un año, y abarcó desde la concepción de la idea, estructura, diseño de espacios, vestuario y toda la realización del proyecto. En el casting participaron más de 130 niños que mostraron cualidades para estar frente a la cámara como la espontaneidad por ejemplo. Luego el grupo se dividió en 4 equipos que asumieron roles y retos de produccion audiovisual en un taller semanal. Por otra parte, recibieron clases de expresión corporal, creación colectiva y redacción, entre otras, para completar los 13 capítulos de un noticiero que los niños han logrado realizar con responsabilidad y respeto por este tipo de trabajo. Resulta curioso el horario del taller pues asistían de 6.15 a 8.30 de la mañana, es decir, antes de asistir a sus clases; lo que demuestra el empeño por sacar un proyecto como este! Un sueño hecho realidad también para Carolina Rincón.

Pincha AQUÍ para ver el primer capítulo...

Vía TELEKIDS

Bolivia: Jóvenes traducen Facebook al aymara

Un grupo de jóvenes bolivianos viene trabajando para convertir la lengua aymara en la nueva opción de idioma en Facebook.

Internet. El equipo traductor muestra el portal en idioma nativo.
La comunidad virtual Jaqi Aru (lengua de la gente) realiza la traducción del Facebook en aymara. El grupo de ciberactivistas bolivianos logró contactarse con el gigante tecnológico para habilitar esta opción con el 90% del total de palabras requeridas.

“Hace tres semanas se contactó con nosotros el Departamento de Traducción de la empresa Facebook para confirmar que habilitarán la opción del idioma aymara si logramos traducir el 90% de las 24.000 palabras que tiene la plataforma de la red social”, informó ayer a La Razón el coordinador de Jaqi Aru, Rubén Hilari.

Elías Quispe, también coordinador de la comunidad virtual, propuso a su grupo en 2012 trabajar en un Facebook en aymara, segundo idioma nativo más hablado en el hermano país de Bolivia después del quechua, para promover su uso en nuevas generaciones y brindar otra herramienta a los aymaristas.

“Tenemos liberado un programa que permite a nuestro equipo traductor realizar el trabajo de una forma más práctica. La página de inicio ya está lista, por ejemplo ‘me gusta’ será ‘Kusawa’. Nos falta 30% más y estamos avanzando de forma óptima”, dijo Rubén Hilari.

No obstante, el coordinador explicó que después de concluir la traducción comenzará un proceso de socialización del trabajo, para el cual se convocará a jóvenes aymaristas que manejan Facebook. La actividad permitirá validar las traducciones y corregir lo que sea necesario.

“La iniciativa se realiza con recursos propios y el trabajo voluntario de los traductores. Pero para hacer la socialización necesitamos dinero, por lo que planeamos vender libros y otras actividades”, indicó Hilari.

Jaqi Aru prevé presentar el trabajo en un acto público, en setiembre, e inmediatamente después enviarlo al gigante de internet. La comunidad virtual surgió en 2009 y desde entonces se encargan de promover el aymara en Facebook, Twitter, YouTube y otras redes.

Niño periodista mantiene exitoso sitio de noticias


En el noroteste de Ceará, Brasil, se encuentra Thiago Rodrigues que, con tan solo 12 años, mantiene un sitio de noticias e información sobre su ciudad Santa Quitéria llamado ‘A Voz de Santa Quitéria‘, donde escribe editoriales y hace reportajes.

En la actualidad ya ha recibido más de un millón de visitas, según el sitio Comunique-se.

El hecho ha llamado la atención del equipo de reporteros de "Celebrity TV", el cual visitó a Rodrigues para conocer su forma de hacer periodismo local. Sus padres lo ayudan en esta aventura.

Thiago Rodrigues empezó el blog sobre Ceará hace cuatro años. Pronto se convertiría en un portal debido, dice, a que los medios de comunicación tradicionales no han logrado suplir las necesidades de su ciudad Santa Quitéria, por lo cual es importante contar con noticias de primera mano. “Muchas quejas llegan a través de correo electrónico o Facebook”, dijo. Los seguidores del espacio se han convertido también en colaboradores para reportar lo que pasa en su localidad.

La página está en contacto con la gente de Ceará y con sus necesidades. Todo un logro para un niño periodista que ha apostado por hacer periodismo independiente.

En su Facebook, Thiago cuenta parte de sus aventuras periodísticas y recibe el aliento de sus seguidores.

La entrevista que le hicieron a Thiago aquí

Belén, la chica de 15 años que recicla papel para ayudar a niños

Belén  inició el proyecto hace 5 años, el garaje de su casa en Miraflores es su depósito. Ya ha alcanzado las 88 toneladas

Belén de los Heros Montori a los 11 años inició su proyecto de reciclaje.
Hace cinco años, Belén inició un proyecto de reciclaje de papel para ayudar a los niños de Aldeas Infantiles. Puso un tacho en el parque frente a su casa, llamó a sus vecinos y empezaron a colaborar. Hoy llegan papeles de toda Lima y ya alcanzó las 88 toneladas.

Si lo quiere ver de otra manera piense en esto: la cantidad de papel que ha recolectado Belén en estos cinco años equivale al peso de 12 elefantes africanos.

Tus padres deben estar muy orgullosos de ti, pero no creo que les haga mucha gracia tener tantos kilos de papel en el garaje… 
[Risas] Sí. Y los sábados se despiertan escuchando al camión que viene a llevarse el papel. Eso, más la balanza, las alergias por tanto papel…

¿Cómo empezó todo esto?
Tenía 11 años. Estaba en el quinto grado de primaria en el colegio Roosevelt y me dijeron que hiciera un proyecto que ayude al mundo. Con los dos chicos de mi grupo empezamos a investigar y escogimos hacer algo relacionado con el reciclaje. Averiguamos sobre tres organizaciones y una de ellas fue Aldeas Infantiles SOS. Les mandamos un correo y Flavia de la Barra me contestó a la hora. Fuimos y nos contaron que Kimberly [Clark] recoge el papel, lo vende y con cada tonelada un niño puede comer tres veces al día por un mes. Yo me quedé impactada al saber que juntando papel uno le podía dar de comer a un niño. Pusimos un recipiente chiquito frente a mi casa en Miraflores y comenzamos.

¿Quién te ayudó primero?
Los vecinos de mi parque. Le mandamos correos a todo el mundo, mensajes de texto, tocamos todas las puertas. Éramos unos chiquitos que corrían por el parque convenciendo a la gente que recicle y funcionó.

¿A cuánto llegaste el primer mes?
¡Tres mil quinientos kilos!

¡Tanto! ¿Qué les decías?
Nos tomamos fotos con los niños de Aldeas para que supieran a quiénes ayudaban y pegamos esas fotos en el recipiente. También íbamos informando cuántos kilos teníamos.

¿Es cierto que hoy te busca gente hasta de Mala para traerte papel?
Sí. Nos llaman de La Molina, de Surco, de todos sitios, para que vayamos a recoger papel. Y vamos. Toda mi casa está metida en esto.

¿Qué dicen tus padres?
Mi mamá es la que más me ha ayudado. Especialmente con los problemas con la municipalidad.

¿Qué problemas tienen?
Una persona se ha quejado porque dice que los dos recipientes malogran la estética del parque. Le fastidia verlos cuando sale a caminar con su perro. Me sorprende que una señora no entienda que con esos papeles estamos ayudando a niños que realmente lo necesitan.

De los tres que empezaron, tú eres la única que siguió. ¿Por qué?
Por el hecho de querer ayudar, por motivar a las personas. Desde que empecé quise conocer a los niños, y cuando vi sus caras por primera vez supe que tenía que ayudarlos como sea. Cada vez que voy a la aldea de Zárate aprendo algo nuevo, de ellos y de mí. Yo los he visto crecer y yo he crecido con ellos. Ya llevo casi cinco años en este proyecto. Recuerdo que un día les llevamos unos queques y los chiquitos se los guardaban debajo del polo porque de repente no iban a comer en la noche. Eso te marca.

¿Ser joven no fue una dificultad?
He tenido suerte. A veces hay desconfianza y por eso pego mis fotos con los niños y voy informando cuánto papel vamos recolectando. Además, saben dónde vivo y la gente se me acerca y me pregunta: “¿Cómo vamos?”. ¡Como un trabajo de equipo! Eso es bien lindo. Recuerdo que regresando de mi primera fiesta vino una señora mayor y me dijo: “Belén, ¡cómo has crecido!”. Yo no la conocía, pero ella sí a mí por las fotos que íbamos colgando todos estos años. Me había visto desde que era chiquita con mis trencitas hasta ahora.

¿Hasta cuándo vas a seguir?
Siempre me preguntan cuándo voy a parar. Lo único que me haría parar es una ley que me obligue a hacerlo.

Has escrito un libro para niños…
Sí. La idea es que los niños se den cuenta del significado del reciclaje a través de la historia de dos mejores amigos: Alejandro el conejo y Belén el elefante. Mateo Alayza hizo las ilustraciones, él me ayudó muchísimo. Toda la ganancia, el 100%, irá para Aldeas. Mi meta es que los niños no solo se den cuenta del valor de un pedazo de papel, sino que entiendan que proyectos como el mío se pueden lograr si tienen la determinación de hacerlo. Yo tenía 11 años cuando empecé. En el colegio me decían que no iba a recolectar ni 10 kilos y yo seguí. Yo creo que uno debe encontrar todas las formas posibles de ayudar a alguien y hacerlo. Si te dicen que no y sabes que es por algo bueno, hazlo igual. Tenemos que darnos cuenta de lo afortunados que somos.

BELÉN DE LOS HEROS MONTORI
Estudiante
Acabo de cumplir 15 años y estudio en el colegio Roosevelt. Me encanta cocinar, pero lo que más me gusta es escribir. En el futuro me veo estudiando algo relacionado con leyes. Mis amigos me dicen que me ven como una defensora del medio ambiente. Mi peor defecto también es mi mayor virtud: soy muy necia. Cuando tengo la determinación de hacer algo, tiene que salir y a mi manera. Si quieren colaborar con el proyecto de reciclaje de papel, los invito a que visiten el parque Melitón Porras de Miraflores. Ahí encontrarán dos recipientes. También pueden escribir al correo: reciclaconamor@gmail.com.

Fuente: Juan Aurelio Arévalo | El Comercio

Niños toman fotos con cámaras hechas por ellos mismos

30 niñas, niños y adolescentes captan fotos de los mejores momentos de su barrio en Villa María del Triunfo. Y lo hacen con cámaras fabricadas por ellos mismos. Alucinante.

Cada instante y cada emoción pueden ser eternos gracias a la fotografía
Ahora 30 niñas y niños comprenden esto muy bien, cada vez que captan en fotos cada momento de sus vidas en el asentamiento humano Villa Los Rosales en Villa María del Triunfo, Lima. Todo gracias al proyecto Verte Mirarte.

Pero lo más chevere es que ellos no solo han aprendido a tomar fotos, si no que fabrican sus propias cámaras llamadas “pin hole”. Éstas están hechas de cajas o latas con una pequeña abertura que funciona de lente.

Y es que el proyecto Verte Mirarte, impulsado por la fotógrafa Pilar Pedraza, busca enseñarles a chicos de entre 5 y 15 años el valor de la fotografía como muestra de su propia identidad y como recuerdo de sus vidas.

Dos de estos niños, Gustavo Reina y Fidel Góngora, incluso quedaron como finalistas de un concurso convocado por la Municipalidad de Lima. Ellos ganaron cámaras digitales que comparten con los demás chicos del proyecto. Sin duda una experiencia recontra chevere.

Fuente: NAPA

Héroes de la escuela | Onda educativa

Para el profesor Jesús Flores, no hay nada como el lenguaje radial para unir todos los aspectos del lenguaje en un solo ejercicio. Una grabadora, un micrófono y una computadora bastan para convertir a sus alumnos en locutores de programas periodísticos escolares o reporteros de las leyendas del barrio.


Encontrar un sistema para que los alumnos vivan un curso como protagonistas y no se limiten a aprender tan solo desde su carpeta, es el reto que Jesús Flores –actualmente profesor de Comunicación en el nivel secundaria del colegio Santiago Antúnez de Mayolo, en Carabayllo– remontó utilizando sus conocimientos periodísticos para crear un recurso educativo que, de un buen tiempo a esta parte, está sólidamente integrado al plan curricular de su área.

En dos de los cuatro bimestres del año, Flores utiliza los recursos radiales para hacer trabajar a sus alumnos en grupo y evaluar cómo han progresado en su manejo del lenguaje.

Desde 2003, año en que llevó un curso de locución radial en una escuela de periodismo local, el profesor ha sabido sacarle provecho para hacer que sus alumnos mejoren su comprensión lectora, sepan organizar datos y escribir textos informativos, e incluso, pierdan el miedo a hablar en público y ser portavoces de ideas.

"La estrategia periodística me parece un recurso muy bueno para hacer que los alumnos mejoren sus capacidades de lenguaje en todas sus dimensiones. Luego de trabajar en una radio zonal, decidí llevar esa experiencia al colegio" dice Flores. Entre leer noticias para identificar sus datos más importantes, crear un guión radial y tomar el micrófono para salir al aire, el profesor ha estructurado sus proyectos para poder evaluar, actividad por actividad, los diferentes aspectos del lenguaje que sus alumnos deberían dominar ya llegados a la educación secundaria.


Radio recreo

Hasta el momento, Flores ha explorado dos formatos radiales con sus alumnos. Primero hizo programas radiales noticiosos con los chicos del colegio Alborada Francesa, y desde el año pasado, sus alumnos en el Santiago Antúnez de Mayolo se dedican a recolectar mediante entrevistas las leyendas de su localidad, Carabayllo, para transformarlas en clips de radioteatro, recreando con su voz a los personajes de sus historias, tal como las radionovelas clásicas del dial.

Pocos colegios tuvieron recreos tan informativos como aquellos que experimentaron los alumnos de Alborada Francesa entre 2003 y 2005. Allí se comía pan con noticias. Con megáfonos en los patios, una mesa y un micrófono que hacía las veces de cabina radial, dupla tras dupla, los chicos de primer año de secundaria lanzaban al aire "Alborada Mix", el programa que ellos mismos preparaban con noticias de su localidad, anuncios del colegio, concursos y hasta saludos para los cumpleañeros de turno.

Hacer que el programa radial tomara forma fue producto de un largo y enriquecedor proceso. Los chicos comenzaron de cero, reuniendo recortes de noticias que les parecían interesantes y aprendiendo a identificar los cinco datos claves de una pieza informativa (qué, quién, cómo, cuándo y dónde) en cada noticia que les llamaba la atención. "Luego, a los chicos les tocaba reescribir la historia a su manera, con los datos más importantes de la nota" explica el maestro.

Leyendas rescatadas

Uno a uno, pasaban al frente del salón a leer su noticia como entrenamiento antes de estrenar su programa en el tercer bimestre. Poco a poco los chicos fueron soltándose, y no solo leían lo que estaba incluido en el guión, sino que aprendieron a presentarse y comentar espontáneamente las noticias que seleccionaban, tal como en un noticiero real.

Cuando aprendieron a estructurar su información en guiones para veinte minutos de programa, sacaron los parlantes al recreo y fue la hora de poner a prueba su oratoria. No decepcionaron. En 2005, este proyecto ganó el concurso para representar a la Ugel 04 en la pasantía de innovación pedagógica con la que Flores tuvo la oportunidad de mostrar su propuesta a profesores de diferentes departamentos del país.

Tras algunos años de mantener sus inquietudes radiales en pausa, 2010 ha marcado una segunda exploración del profesor en este formato. Luego de cambiar de colegio, su proyecto ha evolucionado y tiene una propuesta mucho más ambiciosa: ahora trabaja con el radioteatro, que consiste en utilizar diálogos, música, efectos de sonido y narración para sumergir al oyente en una historia y ayudarle a imaginársela.


Estrategia clara

Lejos de tomar algún cuento ya escrito o extraer un capítulo de libro para convertirlo en un guión, Flores hizo que los alumnos fueran en búsqueda de historias en su propio barrio. "Uno de los componentes de la educación es desarrollar en los alumnos la identidad nacional y local. Qué mejor manera que haciendo que los chicos recojan información de su lugar y puedan sentirse orgullosos de Carabayllo" dice Flores.

"Contribuye mucho desarrollar estos materiales en generar la identidad de los chicos con la zona. Me pareció bastante interesante, veo que le ponen más interés, les gusta ir a buscar las historias. El trabajo lo hacen con más entusiasmo que cuando solo reciben lo que el profesor les da" cuenta el profesor. Así, los chicos de su colegio pasan el segundo bimestre del año indagando por su barrio sobre leyendas, historias y mitos con los vecinos, sus tías, los abuelos, la señora de la bodega, con toda persona quien conozca una historia peculiar de las que se cuentan en la localidad.

El trabajo fluía en cuanto los vecinos se animaran a contar sus historias. "A veces era difícil convencer a las personas de que nos contaran las leyendas que conocían, se intimidaban. Por eso los chicos siempre tenían la misión de ir a hacer una pre entrevista a indagar si la persona tenía una buena historia y quería contarla, para acompañarlos con la grabadora a hacer el trabajo" explica el profesor.

En el salón, cada quien tiene su rol. Están los cuatro reporteros que salen a buscar la historia y hacen las preguntas; luego, los cuatro redactores que toman los cassettes con las entrevistas a los vecinos y las transforman en relatos para un guión de audiodrama. Listos los guiones, se fotocopian y distribuyen al equipo de actores y actrices para que cree la voz adecuada para cada personaje.

Está también el alumno encargado del equipo técnico, que alista los micrófonos, supervisa la grabación, y luego edita lo registrado. "Recién cuando los chicos presentan el audio en clase y cuentan paso a paso cómo fue el trabajo desde la búsqueda de la historia hasta la entrega del CD, en el tercer bimestre, podemos pasar a otro tema" cuenta el profesor.


Herramienta incomparable

Lo bueno del radioteatro como herramienta educativa es la cantidad de aprendizajes extra que éste requiere para que se llegue a elaborarse de manera adecuada, y que se incorporan a la malla curricular como ejercicios complementarios. Para hacer una buena grabación de radioteatro, es esencial que los chicos sepan declamar bien lo escrito, para que sus voces, por sí solas, basten para crear un personaje de ficción.

"En la clase, yo aprovecho el radioteatro para que los chicos aprendan a hacer ejercicios de vocalización: hacemos ejercicios de trabalenguas, leer letras y vocales independientes una luego de otra sin equivocarse, y los entreno en despegar las palabras cuando hablan. Para que el radioteatro se entienda, no se puede juntar una palabra con otra, sino no se entiende" explica Flores.

Hasta ahora, los chicos han recogido historias como aquella de La Llorona, que también está dentro del imaginario local de Carabayllo, la gringa de la chancadora, una mujer rubia fantasma que se aparece pasada la medianoche en las canteras de piedra del sector El Progreso, la historia del cerro encantado y otra que incluso tiene como protagonista a un centauro encapuchado.

Pero no solo se trata de lenguaje. Este segundo proyecto de Flores persigue un objetivo adicional: hacer que los chicos se identifiquen con su espacio, y hacerlos protagonistas de su entorno. "La idea es que ellos puedan poner en palabras lo que piensan y sienten. Los chicos participan poco de lo que sucede en su barrio, hay bastante timidez en ellos. Con este tipo de trabajos que podemos compartir con la localidad, los chicos van a tener voz" explica.

La siguiente meta dentro del proyecto de radioteatro del profesor Flores es conseguir los medios suficientes para comenzar a distribuir las grabaciones en mercados de la localidad, otros colegios, e incluso, entre los mismos vecinos del barrio. "Si se quiere crear identidad, lo que estamos haciendo tiene que difundirse. Para eso estoy buscando inscribir las grabaciones y se reconozca que los autores de estos audios son los alumnos del colegio. Esperamos conseguir financiamiento pronto" comenta. Ojalá lo encuentre cuanto antes. El trabajo y el proyecto lo merecen.

Texto y fotos: Tatiana Palla
Fuente: Perú Educa

Héroes de la escuela | No es magia, es ciencia

La estudiante Kathya Mimbela (16) ganó el primer puesto del Premio Mercosur de Ciencia y Tecnología con un sistema peculiar para reducir el plomo del agua del río Rímac con cáscara de huevo y pepa de aceituna.


La curiosidad científica de Kathya Mimbela Barrera, estudiante de cuarto año de secundaria del colegio San Roque, en Surco, ha traído un premio Mercosur al país gracias a su trabajo "Desplazamiento Simple y Bioabsorción de Plomo II en las aguas del río Rímac mediante Cáscara de Huevo y Pepa de aceituna".

Su proyecto, que resuelve de manera ingeniosa y con desechos orgánicos el problema de la contaminación por plomo del río Rímac, fue producto de dos largos años de trabajo.

Desde primero de secundaria, Kathya forma parte del club de ciencia de su colegio: a sus clases de lunes a viernes, suma tres horas de aprendizaje en ciencias cada sábado, espacio que está a cargo de Luis Mimbela, profesor de Química, Biología y Bioquímica en el colegio y, además, su padre.

Cada año, los chicos se agrupan en nodos o duplas de alumnos de diferentes años y crean un proyecto para inscribirlo en las competencias nacionales e internacionales de ciencias en los que su trabajo pueda encajar. Junto con Nicolás Núñez Machuca, que cursaba quinto de secundaria en 2011, ambos desarrollaron este peculiar sistema de purificación de agua.

El nacimiento del proyecto

A comienzos de 2011, la intención de hacer un nuevo trabajo estaba, pero luego de talcos antimicóticos y medidores lumínicos caseros, Kathya quería dedicarse a un proyecto que pudiera ser aplicado para contrarrestar un problema de su entorno. "Estaba en busca de un problema que resolver. Vi un video de una ingeniera sobre los efectos de la contaminación por plomo y decidí buscar una solución al alto contenido de plomo en el agua del Rímac" explica.


El nivel máximo de 0.05 mg de plomo, cuenta, es superado en muchos tramos del río, y a pesar de haber sido aprobadas cinco propuestas para crear un sistema de purificación de plomo en el Rímac, nada se ha implementado aún por sus altos costos.

La misión de Kathya se convirtió, entonces, en buscar una alternativa económicamente viable para su objetivo. Se propuso buscar de qué manera podía llevar las reacciones químicas que ensayaba en su clase de ciencias al plano de la realidad e investigar, dentro de los desechos orgánicos más comunes, compuestos químicos que la ayudaran a convertir el plomo en otro elemento para así poder separarlo del agua.

"La idea es que, si existía un metal en el agua, tenía que encontrar cómo intercambiarlo con otro metal para descontaminarla. Comencé a ver trabajos de otros lugares donde usaban grapas de uva para descontaminar metales pesados, y comencé a pensar cómo podría usar otros desechos orgánicos para lo mismo".

Fue así que comenzó a probar con lechuga, lentejas, cáscara de plátano y hasta pelos de coco para conseguir su resultado. A pesar de haber conseguido resultados con la cáscara de plátano, al final optó por usar cáscara de huevo y pepa de aceituna.


La razón era una: recolectar una cantidad considerable de pelos de coco o cáscara de plátano de manera periódica para hacer que su sistema de purificación funcionara a gran escala, hubiera resultado imposible. Indagando, encontró que podía encontrar una abastecimiento seguro de al menos una tonelada y media diaria de pepas a través de las plantas deshuesadoras de aceitunas, y también aseguró el abastecimiento de cáscaras de huevo con diversas granjas avícolas de la capital.

Su profesor y papá, que la asesoró en el proyecto, la ayudó a aterrizar sus capacidades en la química para lograr su objetivo. "La idea no es pensar por ella, sino ayudar a que tenga los conceptos claros y pueda decidir por sí misma por dónde quería llevar su proyecto. Primero estudiamos los cinco tipos de reacción química, y cuando escogió el desplazamiento simple de metales, comenzamos a buscar cómo lograr esa reacción con desechos naturales" explica Mimbela. Luego, el éxito fue producto del largo tiempo invertido en probar, fallar y acertar con la fórmula y tiempos exactos para que su teoría resultara.

Llega el premio

Tras llevarse en 2011 un segundo puesto en la Feria Escolar Nacional de Ciencia y Tecnología del Concytec (Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica), presentaron el experimento al Concurso Ciencia y Tecnología de Mercosur, que este año estaba interesado en propuestas de innovación en salud, una categoría en la que el sistema de descontaminación de Kathya y Nicolás encajaba a la perfección.

Como su compañero Nicolás pertenecía ya al sistema universitario, Kathya presentó el trabajo dentro de la categoría de iniciación científica escolar junto a su padre en categoría de asesor y tras meses de idas y venidas de documentos para demostrar la eficiencia de su propuesta, la estudiante se enteró el pasado 19 de octubre, justo el día de su cumpleaños, que había ganado el primer puesto en la competencia.

Este premio abre muchas puertas a Kathya, que ha decidido dedicarse a la química, y ya tiene hasta elegida su carrera con especialidad y todo: tecnóloga en laboratorio clínico con especialización en anatomía patológica. "El próximo año viajaré a Brasil a hacer una pasantía de biología molecular en el laboratorio LNBIO. No creo que me dejen agarrar muchas cosas, pero espero regresar con nuevos conocimientos" dice emocionada. Toda una promesa.




Texto y fotos: Tatiana Palla
Fuente: Perú Educa

Héroes de la escuela | Pantalla para todos

El ingenio y la capacidad del profesor Carlos Montoya han logrado que sus alumnos del colegio San Juan se beneficien con una tecnología tan asequible como atractiva.


A las nueve de la mañana, el aula de innovación del colegio San Juan, en San Juan de Miraflores, está a cargo de la Miss Nora Luz Blas, que tiene a veinte niños de segundo de primaria totalmente concentrados en la clase. Hoy van a repasar los grupos alimenticios y, en vez de que la profesora les dicte una lista de quince alimentos para que los separen bajo las columnas vegetal, animal, y mineral en su cuaderno, en su pizarra tiene proyectada imágenes de panes, vasos de agua, plátanos, tomates, y más, junto con tres círculos listos a ser completados por sus niños.

Carlos Montoya, profesor de primaria por más de dieciséis años, y desde hace cinco encargado del Aula de Innovación del colegio, observa el desarrollo de la clase a unos metros de distancia. La presentación que ha preparado en Power Point, junto con Nora Luz, es un test para saber cuánto han retenido los niños en el aula desde la clase de un par de días atrás. Diego (7) es el primero en salir y arrastra la imagen del queso en el círculo de los alimentos de origen animal con un plumón que, en vez de barra de tinta, tiene un pequeño foco LED en la punta y que sirve como un mouse, pero para usarse directamente sobre la pizarra.

Uno a uno, la lechuga, el pimiento, los pescados, van llegando a sus círculos. Y si hay quien lleve por error el vaso de leche al círculo de minerales, todo el salón ayuda en coro a quien haya salido al frente para que acierte en la tarea.

Tecnología para la primaria

Contar con una pantalla de computadora gigante, que permite a los niños maniobrar las figuras a su antojo y aprender mientras ellos sienten que juegan, ha sido el elemento revelación del colegio en este año. Cuando el Proyecto Huascarán llegó hace algunos años al colegio San Juan y se creó lo que ahora es el Aula de Innovación exclusivamente para secundaria, el profesor Montoya aprovechaba las pocas horas libres que quedaban en el laboratorio para colarse con sus alumnos y sacarle el jugo a las computadoras asignadas a los mayores.

"Era muy poco tiempo el que teníamos para llevar a nuestros chicos, así que decidimos crear un aula de innovación propia, complementaria a la que ya había, pero para los de primaria. Los padres hicieron colecta para comprar las computadoras que faltaban, acabamos de conseguir muebles, y ahora somos dos profesores los que nos encargamos de llevar adelante el salón" cuenta Montoya. Ahora, los más pequeños disponen de algo que ni siquiera tienen los de secundaria: la pizarra digital que, desde junio de este año, Montoya ha instalado en el aula.

Con apenas cuatro meses de uso, la pizarra se ha convertido en la protagonista del salón. Para la Miss Nora Luz, el sistema es una excelente forma de mantener a los alumnos concentrados y poder monitorear quiénes van rezagados en el aprendizaje. "Como muchos de los programas tienen competencias en las que se mide el tiempo, puedo ver qué niños hacen más esfuerzo para dar sus respuestas." destaca. Si un niño se demora en identificar el corazón o poner en orden una secuencia numérica, pues será más fácil identificarlo en la pizarra que desde la privacidad de su cuaderno.


Para Montoya, la mayor ventaja de la pizarra es que los profesores pueden supervisar a los chicos durante la clase. "Cuando se trabaja en computadoras, el profesor no puede ver qué están haciendo todos los alumnos. Cuando la profesora se voltea nunca falta uno que quiere abrir un jueguito y se distrae de lo que tiene que hacer. Con la pizarra los chicos atienden y trabajan en equipo" comenta. Y claro, el salón ya no se usa solo para mostrar presentaciones en diapositivas, sino que el aprendizaje se vuelve activo: los chicos se pueden acercar a la pizarra, hacer cambios, e incluso volverse profesores por un minuto. "Acá los chicos disfrutan aprender, son los protagonistas de la clase" añade.

Hasta el momento, son nueve las profesoras que se han animado a usar la pizarra digital para mejorar sus clases, e incluso varios profesores de secundaria han comenzado a entrar al salón para aprender a usar el ingenioso sistema y prepararse para usarlo el próximo año. Las capacitaciones formales comienzan en noviembre a cargo de Montoya, quien está seguro de poder ayudar a los demás profesores del colegio a vencer el miedo de usar la pizarra. "Hay quienes me dicen que no quieren usarlo porque seguro lo van a malograr, pero esto es a prueba de errores" dice.

Recuerdo de infancia

El aprendizaje alternativo siempre fue un tema que apasionó a Montoya. Su propia experiencia en la escuela es, en cierta forma, el motor que lo impulsó a crear la pizarra. De chico, su materia favorita era Religión: las monjas de su colegio le enseñaban los pasajes de la biblia con diapositivas en proyector y con cassettes que le contaban las historias de Moisés y Jonás como si fueran un cuento. Con ese recuerdo grabado, cuando tuvo que presentar un proyecto para el curso de herramientas de enseñanza en la universidad, no lo dudó y creó un proyector artesanal con caja de triplay para mostrar diapositivas dibujadas en mica.

El año pasado, cuando tuvo la oportunidad de llevar un diplomado en educación y computación con más de 140 profesores de varias UGEL de Lima y se mostró en la clase un vídeo sobre las pantallas digitales, tomó el reto sin dudarlo y lo convirtió en su proyecto final del curso. Junto con el profesor Walter Rodríguez, de la Unidad Escolar 7212, también de San Juan de Miraflores, se abocó a crear el modelo de pantalla interactiva que ahora también se usa en el centro educativo de su compañero. Este año, apenas llegó un proyector a su colegio, sacó el sistema de su casa e hizo que su esfuerzo diera sus frutos en el Aula de Innovación.


Fácil de hacer

A pesar de lo tecnológico que pueda sonar, no es necesario ser un as de la electrónica para implementar este sistema. No hay que desarrollar programas de software ni buscar las fórmulas de cómo hacer que los cinco elementos que componen la pizarra interactiva –proyector, computadora, comando de Nintendo Wii, dispositivo Bluetooth y plumón digital- se comunicaran entre sí: el sistema ya ha sido creado y la explicación de cómo montarlo está disponible en Youtube.

"Tardamos como tres semanas en hacer funcionar el sistema. Nos fuimos a visitar Paruro, Polvos Azules, pedimos el foco LED por internet. Probando y probando, logramos armar nuestra propia pizarra" cuenta Montoya. El software para que el comando de videojuegos le dé vida a una pizarra común y corriente ya está desarrollado, es cosa de conseguir los materiales y descargar el programa desarrollado por Johnny Chung Lee, el creador del sistema artesanal para acceder a esta tecnología sin tener que invertir miles de dólares en una pizarra interactiva de marca. Considerando los intentos y fallas, montar la pizarra interactiva le costó a Montoya y su compañero poco más de 700 soles.

Paso a paso

Para que la pizarra cumpla su rol, se debe lograr que el plumón digital haga las veces del mouse de la computadora, y que pueda reconocer los botones y objetos que el proyector lanza sobre la pizarra para que los niños puedan interactuar con ella. El comando de Nintendo Wii (270 soles) hace las veces de cámara que registra en qué área de la pizarra está ubicado el puntero infrarrojo del plumón digital. El puntero no está activado todo el tiempo, solo funciona cuando se presiona su pulsador lateral.

Si bien los punteros infrarrojos se pueden conseguir en internet (60 soles), Montoya aprovechó la explicación del video del proyecto de Chung Lee y creó más de cuatro punteros artesanales. "En el video dan una explicación un poco complicada, decía que había que poner una resistencia de no sé cuántos omnios y no sé cuántas cosas. Yo lo hice más fácil: me conseguí varias luces LED por internet, compré pulsadores, e hice un mini circuito dentro de un plumón conectándolo con una pila común" explica el profesor. Así, hizo un circuito básico: una luz que se prende presionando un botón.

El siguiente paso es conectar el dispositivo bluetooth (60 soles) a la computadora, para que ésta tenga cómo sincronizarse con el comando de videojuegos, que a su vez reconoce el puntero. El comando Wii debe apuntar hacia la pizarra en la que se proyecta la pantalla de inicio de la computadora, y hay que cerciorarse de que, a la hora de usar el plumón digital, la punta siempre esté visible para el comando y así pueda ubicar dónde está. Montoya recomienda adaptar un trípode de micrófono (35 soles) para que sostenga el comando de videojuegos.

A continuación, es tiempo de descargar el programa de Chung Lee y lograr que los dispositivos se reconozcan entre sí. Para hacer las pruebas y comprobar que el sistema funciona no es necesario tener el proyector. "Cuando yo creé la pizarra, no tenía un proyector a la mano. Para probar que funcionaba, apuntaba el comando Wii sobre la pantalla de la computadora y ahí usaba el puntero" explica. Finalmente, recomienda usar una pizarra especial para proyectar la imagen (puede hacerse con una plancha MDF por 200 soles, o usar acrílico mate para que el reflejo de la luz del proyector no impida a los chicos ver la clase.


Todo sirve

El siguiente paso es buscar en internet recursos educativos que puedan ser útiles para la clase que quiera hacer el profesor, y descargarlas en la computadora para que estén listas para la clase. Con varios meses usando la pizarra, el profesor Montoya ha comenzado a crear una base de datos de páginas de internet útiles cono Jueduland o Genmagic, y también de pequeños trabajos que desarrolla junto con los profesores de primaria para enseñar conceptos para los que no encuentre buenos programas en internet.

La enciclopedia Encarta, Google Earth y muchos otros recursos pueden aprovecharse para hacer una clase mucho más amena para los chicos. Si está dentro de las posibilidades del colegio, el profesor Montoya recomienda procurar usar software de pago, para sacarle más provecho a la pizarra interactiva, permitiendo a quienes la usan hacer apuntes en la pizarra y convertir las palabras en textos de letra imprenta, entre tantos otros detalles extra.

El profesor Montoya ha presentado recientemente su proyecto en la UGEL 01 y en la Municipalidad de San Juan de Miraflores para procurar que se implemente su propuesta en otros centros educativos. Aquí, sus datos, y las páginas que él recomienda para hacer de la pizarra interactiva una realidad en más escuelas peruanas.

ENLACES

Vea este reportaje a los protagonistas de esta historia de creatividad y esfuerzo:


Carlos Montoya De la Cruz | crmc74@hotmail.com

CRÉDITOS
Texto y fotos: Tatiana Palla
Fuente: Perú Educa

Héroes de la escuela | La fortaleza del "profe"

Gracias al profesor Arturo Vásquez Escobar, de la I.E. Daniel Alcides Carrión, San Juan de Lurigancho tiene ahora un Inti Raymi propio y proyectos para que una huaca local se ponga en valor.


Desde hace cinco años, el profesor Vásquez recrea con sus alumnos una particular versión del Inti Raymi en la Fortaleza de Campoy de San Juan de Lurigancho. El resultado: sus alumnos ahora protegen la huaca, promueven el turismo cultural en su barrio y se sienten orgullosos de su pasado milenario. Aquí su fórmula.

Convertir un resto arqueológico olvidado, ahogado entre pilas de basura, de difícil acceso y arrinconado tras un condominio multifamiliar en el nuevo punto de interés de una ciudad, fue el reto que el profesor Arturo Vásquez se impuso como meta en 2008. Vásquez, profesor de historia de la I.E. 0090 Daniel Alcides Carrión de Campoy, en San Juan de Lurigancho, sentía que la recuperación de aquella huaca podía ser la oportunidad para hacer que sus alumnos sintieran la historia viva y cercana a ellos, y no como un bloque congelado de datos dentro de un libro.

Fue, también, una forma de saldar una deuda pendiente desde su niñez. "Cuando era chico y vivía en Ica, tenía una huaca al frente que estaba totalmente abandonada. Allí donde yo crecí, en el desierto, todas las lagunas, huacas y cerros fueron destrozados. Cuando llegué aquí, a San Juan de Lurigancho, encontré una huaca cerca. Ahora, como maestro y ciudadano, me sentí en el deber de impedir que esta zona siga siendo agredida. Si nunca pude hacer nada de niño, lo hago ahora" cuenta motivado.

Vásquez podría haberse quedado simplemente en jornadas mensuales de limpieza de la huaca, pero poco habría ayudado esa propuesta a detener su deterioro si no se hacía que los lugareños comenzaran a apreciarla. "El Inti Raymi es una de las actividades que hacemos para proteger el patrimonio. Es una manera creativa de hacer que la gente se acerque a la huaca" explica el profesor.


Inti Raymi con sabor local

Si bien cuando hablamos de Inti Raymi lo primero que viene a la mente es la edición anual que se realiza en Sacsayhuamán, Cusco, lo cierto es que la celebración se repite en muchos otros puntos de la capital. La propuesta de Vásquez es una de ellas.

Ahora bien, ¿cómo se logra celebrar un Inti Raymi en medio de Lima, que tenga sentido y no sea solo un capricho o invento arbitrario? Vásquez, aficionado a la investigación histórica, buscó rescatar características del Inti Raymi tradicional (diferente al que se celebra en Cusco, principalmente reformulado a partir de relatos de crónicas españolas sobre el evento, sostiene el profesor) y hacer que el festejo tenga un matiz local. Vásquez incluyó parte de la historia de San Juan de Lurigancho en la celebración.

El Inti Raymi "es una fiesta para pedir al sol que no nos deje y nos siga protegiendo con su calor. Nosotros hemos creado un Inti Raymi sin copiar a los hermanos del Cusco, sino ajustándolo a nuestra situación" explica el profesor.

La celebración que Vásquez ha configurado relata el encuentro de los Incas con los Ruricancho, la cultura que dominaba la zona de San Juan de Lurigancho antes de la llegada del imperio cusqueño a la capital. "Representamos la llegada de Túpac Yupanqui a Campoy, encuentro que debe haber sucedido por el año 1470. Quisimos replicar la forma en la que llegó al valle del Rímac, hizo un Hatun Tinkuy (un gran encuentro) y unieron a los Ruricancho a su Imperio" explica.

La escenificación

El 24 de junio, día en el que Vásquez, sus alumnos y últimamente también asociaciones culturales de la zona recrean el Inti Raymi en la fortaleza de Campoy, la jornada arranca antes de las siete de la mañana, con los participantes que llegan ya listos y caracterizados según el personaje que les toca representar. Los Ruricancho, ubicados en el centro del espacio libre de la Fortaleza, en la que se ha armado una chakana con piedras –impidiendo así que personas poco consideradas usen la huaca para el fulbito– esperan la llegada del Inca y su séquito.

"Recibimos a los Incas con solemnidad, como un hermano mayor que nos viene a proteger. Los hacemos con música, baile, canto y ofrendas" explica el profesor. La conversación con la que el Inca y el jefe de los Ruricancho acuerdan asociarse se realiza en quechua, con diálogos creados por el profesor y traducidos con ayuda de organizaciones culturales de San Juan de Lurigancho. El Inti Raymi se completa con el pago a la tierra dirigido por la Asociación Capac Sumaq Ayllu, que se encarga de la ofrenda de la coca kinto y las frutas traídas por los alumnos para la ceremonia en honor al Padre Sol.

Las laderas de los cerros que circundan la Fortaleza son la tribuna del público: vecinos de San Juan de Lurigancho que, poco a poco, han comenzado a pasarse la voz de la ceremonia y acuden en grupos cada vez más grandes al evento. La tarde se cierra con bailes folklóricos de todos los salones y asociaciones culturales que participan en el evento impulsado por el profesor Vásquez.


Más que un día, meses de aprendizaje

Tres meses le toma al profesor tener todo a punto para que el 24 de junio el evento marche a la perfección. Poco tiempo después de iniciar el primer bimestre, Vásquez ya está trabajando con sus alumnos en la siguiente edición del Inti Raymi.

El profesor realiza talleres de "historia recreativa" en los que aprenden de manera vivencial la historia de sus antepasados locales. Hacen un taller de narración de harawis (cantos narrativos de los antepasados para transmitir cuentos, leyendas y mitos), se van a recorrer las zonas arqueológicas e históricas de San Juan de Lurigancho y hacen trabajos relacionados a sus visitas.

Luego, llega el momento de que los chicos aprendan de la iconografía Inca y Ruricancho bordando ellos mismos la iconografía de ambas culturas en sus vestimentas de tocuyo. "Cuando al comienzo los chicos se ponen las vestimentas que han hecho se sienten abochornados, pero cuando comienzan los ensayos reales, cambian totalmente de actitud. Comienzan a sentirse descendientes de los Ruricancho" explica el profesor.

La lección del Inti Raymi

Además de la natural protección y atención que se le está dando a la Fortaleza de Campoy, una de las metas principales de Arturo Vásquez es hacer que los chicos generen una identidad propia, ligada a la comunidad en que viven. "Cuando yo llegué a aquí, conocí el Perú. Todos éramos migrantes en el colegio, no había ni un solo limeño clásico. Cuando terminé la secundaria me sentía de Canto Grande. Quiero que mis alumnos también se identifiquen con el lugar en el que viven" explica.

"Hay motivos para sentirnos orgullosos de San Juan de Lurigancho. Además de ser tierra de migrantes, y que hemos forjado con sudor, también tiene una historia rica de la que debemos sentirnos orgullosos. ¿Por qué no se escucha ‘soy luriganchino'?", se cuestiona el profesor. Para alegría suya, poco a poco sus alumnos están comenzando a usar ese gentilicio para describirse.


Guías turísticos escolares

Debido al progreso logrado con las ediciones del Inti Raymi y la mejora del cuidado de la huaca, Vásquez ha dado un paso más allá en su trabajo de conservación y difusión. Junto con otros profesores de la zona, Vásquez ha creado la asociación Kusi Sonqo, que agrupa a más de veinte alumnos de diferentes grados de secundaria del colegio Daniel Alcides Carrión, que se turnan el cuidado y guiado semanal en la huaca.

"Si un chico quiere integrar la asociación, no pedimos nota mínima. Solo nos interesa que tenga ánimo, dedicación y esté dispuesto a separar parte de su tiempo libre para la huaca" explica.

Luego de que Vásquez se auto capacitara como guía de turismo y recibiera ayuda de compañeros dedicados a este tema, ha entrenado a sus alumnos para que sean guías de las personas que quieran visitar no solo la Fortaleza de Campoy, sino también el complejo arqueológico Mangomarca y las lomas del mismo nombre.

Los chicos se han organizado para tener buzos oficiales para guiar sus recorridos y han creado dos rutas turísticas en la zona. La primera es la visita de la Fortaleza de Campoy, mientras que la segunda es una caminata de tres horas entre la Fortaleza, la huaca de Mangomarca y sus lomas, pasando por caminos preincas descubiertos en la zona que llegan hasta Cajamarquilla.

"Los chicos están muy alegres, incluso se llevan propina por el guiado. No hay una tarifa para ingresar a la huaca, porque no somos dueños de la Fortaleza, pero con la voluntad de los visitantes podemos organizar más guiados y juntar para nuestro Inti Raymi" explica el profesor.

Este año han superado las 1 020 visitas: nada mal si se considera que la Fortaleza de Campoy aún no cuenta con señalización o servicios higiénicos para el público. Lo bueno es que tras tantos esfuerzos, en la última edición del Inti Raymi de Junio de 2012 se anunció que la Fortaleza de Campoy ya estaba oficialmente registrada para ser puesta en valor en 2014. Un verdadero logro escolar.

CRÉDITOS
Escribe: Tatiana Palla
Fotos: Max Cabello / Municipalidad de Lima
Fuente: Perú Educa